MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN
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domingo
sábado
EL ESPEJO
Yo, de niño, temía que el espejo
Me mostrara otra cara o una ciega
Máscara impersonal que ocultaría
Algo sin duda atroz. Temí asimismo
Que el silencioso tiempo del espejo
Se desviara del curso cotidiano
De las horas del Hombre y hospedara
En su vago confín imaginario
Seres y formas y colores nuevos.
(A nadie se lo dije; el niño es tímido.)
Yo temo ahora que el espejo encierre
El verdadero rostro de mi alma,
Lastimada de sombras y de culpas,
Jorge Luis Borges
domingo
NUESTRO MIEDO MÁS PROFUNDO
Nuestro
miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro
miedo más profundo es el hecho de que somos poderosos
más
allá de toda medida.
Es
nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos atemoriza.
Nos
preguntamos:
¿Quién
soy yo para ser brillante, elegante, talentoso, extraordinario?
Pero,
en realidad, ¿quién eres tú para no ser así?
Eres hijo del universo.
Eres hijo del universo.
Tú
pequeñez no le sirve al mundo.
Desmerecerse
para que los demás no se sientan inseguros a tu lado
en
nada tiene que ver con la Iluminación.
Todos
estamos hechos para brillar, como brillan los niños.
Nacemos
para manifestar el éxito que está en nuestro interior.
Y
no es que esté solamente en algunos, está en todos nosotros.
Cuando
permitimos que nuestra propia luz brille,
inconscientemente
damos a otros permiso para que brillen también.
En
la medida en que nos liberamos de nuestros propios miedos
nuestra
presencia automáticamente libera a los demás.
jueves
lunes
EL CAMINO MENOS TRANSITADO
JOSE MARÍA VICEDO
He leído en innumerables ocasiones el maravilloso poema de
Robert Frost titulado “The Road
Not Taken” / “El camino no elegido”, y en cada una de las ocasiones que lo he
leído no he podido evitar reflexionar sobre la importancia que tienen para
nuestra vida y nuestra realización personal las elecciones que hacemos sobre
qué camino tomar cuando aparecen frente a nosotros diferentes opciones.
En
una sociedad como la actual, donde todo tiende a unificarse, y son las modas
las que marcan para una gran mayoría su modo de actuar, resultan más vigentes
que nunca las palabras del poeta en el último verso del poema:
Two roads
diverged in a wood, and I—
I took the one less
traveled by,
And that has made
all the difference.
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos
transitado,
Y eso hizo toda la
diferencia.
La
opción “fácil” en la vida suele ser elegir siempre el camino que recorre la mayoría.
Eso simplemente supone en la mayor parte de los casos “dejarse llevar”. Es el
camino cómodo compuesto generalmente por todo aquello que queda dentro de
nuestra zona de comodidad, o por lo que marcan las modas, o por lo que nos
vende la publicidad y los medios. Pero es una clase de camino que a pesar de su
aparente facilidad difícilmente conduce a la verdadera realización y plenitud.
Es una clase de camino que raramente nos empuja a tener que crecer para desatar
en cada instante lo mejor de nosotros mismos. Es un camino que generalmente
conduce con el tiempo a formularnos la más temible de las preguntas… ¿Qué
hubiese podido ser mi vida si me hubiese atrevido a poner en juego todo mi
potencial?… Ojalá jamás te tengas que enfrentar a una pregunta de ese tipo.
Por
eso, siempre he defendido que es en “el camino menos transitado”, aquel que
está en sintonía con nuestros verdaderos valores, aspiraciones, anhelos y
sueños, donde se encuentra la llave hacia la verdadera felicidad y realización.
Es un camino poco transitado porque es sencillamente “tu” camino. Solo tú sabes
realmente cuáles son esos anhelos profundos de tu corazón y solo a ti te
corresponde tomar una decisión comprometida y verdadera para alcanzarlos. Este
es un camino ajeno a las modas, los comentarios de los demás, lo generalmente
aceptado,… Y suele ser un camino que requiere poner en juego lo mejor que hay
en ti para ser recorrido.
Todos
en algún momento de nuestras vidas llegamos a uno de esos puntos en los que
aparecen frente a nosotros varias opciones para elegir. Y es en esos momentos
cuando tenemos que tener el suficiente coraje para escuchar esa voz interior
que siempre está ahí para en forma de intuición decirte… ¡Atrévete! ¡Toma el
camino hacia tu verdadera realización! ¡Ha llegado el momento de poner en juego
todo tu máximo potencial!
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos
transitado,
Y eso hizo toda la
diferencia.
Elige
tu propio camino. Será el menos transitado. Pero su destino es claro: tu
auténtica realización personal y la felicidad.
sábado
CUIDAR LO QUE PENSAMOS...Y LO QUE NOS DECIMOS
Entrevista al Dr. MARIO ALONSO
PUIG.
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores
y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han
creado y crean continuamente nuestro mundo.
La zona prefrontal del cerebro, el lugar
donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro,
donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y
tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es
nuestro cerebro emocional.
Por eso, lo que el corazón quiere
sentir, la mente se lo acaba mostrando.
Hay que entrenar esa mente.
-Más de 25 años ejerciendo de cirujano.
¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona
ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de
lo que cabría esperar por su trayectoria.
-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la
conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la
fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional.
El pensamiento y la palabra son
una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de
forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos
muy profundos.
-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios
que un minuto en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una
situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio
permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro
y en la constelación hormonal.
-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas
de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo, y afecta a nuestra
capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del
cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
-¿Tenemos recursos para combatir al
enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la
preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí
sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de
hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos
cerebrales entre los dos hemisferios.
-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención
de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o
preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de
vista inadecuado.
Es más inteligente, no más razonable,
llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar
nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para
justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada
de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin
tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el
cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un
significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser
conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos…
-La
palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía
de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas
de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos
psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral,
precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con
buenas palabras?
-Santiago
Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente
potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es
literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio
cerebro”.
-¿Seguro que no exagera?
-No.
Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que
cambian nuestras percepciones.
La
transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que
somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las
palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por
ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos
mentales.
Científicos
de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía
interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden
reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no
dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la
verdad, y eso se transmite: la percepción
va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad
de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de
la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa
actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra
vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos
según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la
espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber
preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del
poder que tiene el entrenamiento de la mente.
-Déme alguna pista.
-Cambie
hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra.
viernes
miércoles
PACIENCIA Y CONFIANZA
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
En el mundo de la meditación hay un sentido del tiempo diferente que el que pueda haber, por ejemplo, en la autopista de Los Ángeles. No conseguiríamos gran cosa intentando convencer a alguien que habla por el móvil y se encuentra atrapado en un atasco de tráfico, de la verdad del antiguo refrán zen que dice: "Sentado en silencio, sin hacer nada, llega la primavera y el césped crece solo". La paciencia tampoco ha sido nunca uno de mis fuertes. Cuando yo era pequeño, mi madre siempre le decía a todos mis profesores: "Lo que sí puedo decirle sobre él es que no consigue estarse quieto. Siempre tiene que estar haciendo algo".
Pero en la curación de nuestro niño interior nada sucede rápido. Es un proceso lento y delicado. Y lo mismo sucede con la meditación. Si meditamos con un objetivo, muy probablemente nos cansamos y nos frustramos. En ambos casos, al hacer el trabajo del niño interior y al profundizar en la meditación, sólo tenemos que disfrutar del proceso. Podemos pasar largos períodos de tiempo sin notar ningún cambio evidente en nuestro comportamiento o en nuestra actitud hacia nosotros mismos o hacia los demás. Esto puede ser frustrante y descorazonador. Pero entonces, de pronto, algo cambia bruscamente. nuestro trabajo empieza a fluir, nos llega la recompensa desde fuera o creamos una vida amorosa más profunda o más nutriente.
En los primeros días de mi trabajo de terapia conmigo mismo, los cambios me parecían más drásticos. Pasaba por procesos fuertes que abrían de forma drástica energías reprimidas y movían mucha energía. Pero cuando empecé con el trabajo de la codependencia y el niño interior y empecé a trabajar con mi vergüenza y mi shock, mi miedo al abandono y a la intimidad, investigando espacios de profundo miedo y vacío, los cambios nunca se produjeron tan rápidos ni fueron tan drásticos. No obstante, siento que son más profundos. El trabajo anterior satisfacía mi ansia de resultados rápidos, pero con el trabajo del niño interior he tenido que aprender a tener paciencia.
Me doy cuenta de que mis prisas, mis planes y mi mente ambiciosa provienen de mi niño aterrado. La paciencia proviene de una confianza profunda de que todo aquello que tenga que pasar, esté por pasar y sea necesario que pase pasará, y pasará en su propio momento. La paciencia y la confianza están intrincadamente entrelazadas.
Sentarme a meditar con mi maestro y sentir las cualidades de intemporalidad, lentitud y equilibrio que emanan de él me han enseñado lentamente a tener paciencia y confiar. Sin prisas, sin agenda, nada excepto el momento presente. Esta cualidad tiene un profundo impacto cuando se lleva al terreno de las relaciones y de la curación de nuestra codependencia.
En cierto modo, nuestro niño interior se mantiene ansioso y aterrado. Lo que cambia es que nuestro estado meditativo se hace más fuerte y nuestra confianza más profunda. Ni siquiera se trata de confiar en alguien en particular, sino que desarrollamos un espacio de confianza en general. Yo tengo ese espacio en ciertos momentos, pero crece con la meditación y no hay nadie que pueda proporcionármelo, yo tengo que encontrarlo dentro. En la búsqueda de un tesoro. Esa calma en el centro de nuestro ser que eclipsa todos nuestros traumas emocionales, miedos y dudas.
CENTRARSE
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
Tengo un sobrino de seis años que es un alma muy refinada, inteligente y sensible. Siempre ha tenido sus miedos en la superficie y ha sido así desde que nació. Hace un año, estaba viendo un programa de ninjas en la televisión y decidió que quería aprender Kung fu. Él lo asocia en su mente con esta magnífica práctica de equilibrio para sanar sus miedos. En la tradición oriental las artes marciales eran y siguen siendo formas de meditación. Mi sobrino está aprendiendo a meditar.Probablemente nuestro mayor reto al sanar nuestro niño sea simplemente aprender a darnos el espacio para sentir sin reaccionar. A esto le llamamos "mantener los sentimientos". En lugar de reaccionar, si tan sólo podemos mantenernos con lo que estamos sintiendo, permitiéndonos profundizar y seguimos observando, algo sorprendente sucederá. Algo dentro se comienza a relajar. Cuando llegan los sentimientos incómodos, cada célula de nuestro cuerpo quiere eliminarlos, nuestra mente empieza a inventar todo tipo de pensamientos aterradores y encontramos formas de huir. Al ignorar esos pensamientos e ignorar nuestro impulso de huir o luchar, cultivamos nuestro estado de conciencia meditativa. Este proceso es transformador.
Pero hace falta cierta habilidad para mantenerse centrado. La vergüenza nos ha robado el contacto con nuestro centro. Al sintonizar con las sensaciones de nuestro cuerpo y con nuestro vientre, volvemos a nuestro centro de forma gradual pero progresiva.
La fuente de nuestra autoestima y nuestra firmeza es estar conectados con nuestro centro. Ello nos posibilita aguantar el pánico y no reaccionar. En mi proceso, tal vez porque mi shock es tan profundo, esto se produce muy lentamente. Algunas veces me siento desbordado por el pánico y me hace falta tener una conciencia absoluta para poder observar, pero también puedo sentir que, gracias al tiempo que he pasado tranquilizándome, sentándome en silencio e intentando sintonizar, poco a poco voy sanando. Sólo hace falta ser paciente contigo mismo.
martes
PRESENCIA
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
La presencia es la esencia de la meditación, aprender a mantenerse en el momento, a observarlo y sentirlo tal cómo es. Nuestros miedos, pánico y falta de confianza hacen que nos sea extremadamente difícil hacer eso. Cuando empecé a meditar, yo me centraba de forma diligente en observar mi respiración, mis pensamientos y las sensaciones del cuerpo tal como me decían mis maestros que debía hacer (siempre he sido un alumno diligente y bueno). Me evaluaba por lo bien que conseguía hacer todo eso. Si estaba inquieto y descentrado me juzgaba por eso. Nunca me di cuenta que mi inquietud era un síntoma de los miedos de mi niño interior, que por algún motivo estaban siendo provocados.
Al descubrir el pánico de mi niño, la práctica de la meditación ha cambiado completamente para mí. Ahora me doy cuenta de dónde proviene gran parte de mi distracción, ansiedad y falta de paz interior, no sólo cuando estoy sentado meditando, sino todo el tiempo. Esos momentos son una prueba a mi habilidad para estar presente con lo que hay, con todo el pánico de mi niño herido. El trabajo con el niño interior me aportó una comprensión muy nueva de la presencia y la meditación, más difícil, pero mucho más viva y más rica.
Según mi experiencia, sólo con hacer un ligero compromiso para mantenerme presente, ya estás sanando profundamente tu niño interior. Nuestros miedos nos desconectan de nosotros mismos. Aprender a mantenerse presente sana esa herida. Eso es fácil cuando nos sentimos cómodos y contentos por dentro, pero es extremadamente difícil cuando se desencadena el dolor o el miedo.
Normalmente, cuando algo nos afecta de forma emocional lo sentimos en el vientre. A casi todos nosotros nos invalidaron y nos destruyeron ese mecanismo durante la niñez, y cuando lo perdemos no somos capaces de mantenernos con nuestros sentimientos en un momento determinado. La validación y aceptación propia comienzan al reconocer, permitir y aceptar en todo momento cualquier cosa que suceda en nuestro cuerpo, en nuestro vientre. Es entonces cuando empezamos a regresar a casa. El primer paso, incluso antes de poder expresar nada, es conectar dentro.
Para alguien como yo, saliendo aún del shock y la vergüenza, la sensación de estar enfadado o triste era un completo misterio. Cuando se me pedía que expresara o compartiera los sentimientos, me hundía más profundamente en el shock. Fue sólo cuando empecé a centrarme en aprender a estar presente que comencé a quitarme la presión de tener que expresar algo, hasta que finalmente pude conectar conmigo mismo en mi interior.
La presencia es un conocimiento sin juicio. En el momento en que empiezo a validar lo que está sucediendo, en lugar de juzgarme por no sentir otra cosa o no sentir nada, creo espacio para que se revelen más cosas.
Yo tuve que empezar desde el principio, porque de niño no tuve ese espacio y tampoco me lo di de adulto. Ahora, en lugar de "siento esto y hago aquello" la cosa se convertido en: "simplemente veamos lo que está pasando aquí". Puedo sentir el manto de la vergüenza y entonces empiezo a rastrearlo hasta su origen, empezando por un hecho, una conversación, una decepción o una ofensa de alguien. Puedo empezar a sentir el dolor o la ira de sentirme avergonzado, y la respuesta. Incluso puedo darme cuenta más a menudo de cuándo "pierdo mi energía" y cuando transijo y cedo mi dignidad a cambio de respeto, aprobación o amor. Me doy cuenta de lo que provoca la pérdida y sólo con mantenerme consciente de ello consigo detener esa pérdida. El punto de partida está en reconocer la importancia de mantenerme presente.
lunes
ACEPTACIÓN
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
Al ir hacia adentro e investigar, empezamos a ver cosas de nosotros mismos que a menudo no son fáciles de aceptar. No es de extrañar, dada la profundidad de nuestra inconsciencia, que evitemos vernos a nosotros mismos. Es doloroso reconocer "nuestro rollo"; nuestras compulsiones y obsesiones, la forma en que somos insensibles con los demás, la manera en que nos herimos a nosotros mismos, la forma en que siempre repetimos el mismo comportamiento y los patrones, etc. Continuamente volvemos a caer en nuestro estado infantil, en nuestras estrategias, en nuestros sentimientos de desesperación, en nuestras exigencias, en nuestras proyecciones y en nuestra vergüenza y shock. Cuando esto sucede la mente enjuiciadora siempre está allí para condenarnos. Cuando vemos algo dentro que no nos gusta, el impulso natural es querer cambiarlo.En el enfoque meditativo para sanar, el cambio es secundario. Lo que importa es que observamos y aceptamos lo que hay, como científicos del alma, del mundo interior. Observar y aceptar son los instrumentos de la búsqueda. Si estamos centrados en el cambio, no estamos viviendo en el presente y no podemos descubrirnos a nosotros mismos. Continuaremos teniendo éxito y luego fracasando para avergonzarnos a nosotros mismos, para comprometer nuestra dignidad, para ser insensibles, inconscientes e irresponsables una y otra vez. No es fácil observar todo esto. Desde luego preferiríamos detenernos. De acuerdo con mi experiencia, los cambios auténticos se dan lentamente. Suceden por sí mismos cuando hemos descubierto la habilidad para observar y aceptar.
domingo
COMPRENSIÓN
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
La palabra "comprensión" tiene una energía intrínseca. Solo con decir la palabra se comunica la energía. Cubre nuestra experiencia con un manto de compasión. Cuando hay comprensión hay aceptación, y con la aceptación viene la tranquilidad. La comprensión es otra cualidad que surge naturalmente de la meditación. Surge porque en la meditación el objetivo no es hacer nada sino ver las cosas como son, sólo tenemos que retirarnos hacia atrás lo suficiente para tener una buena mirada.
La meditación me ha ayudado gradualmente a suavizar mi forma de ver las cosas, y al hacerlo he sido capaz de comprender a mi niño interior. Mientras me evaluaba por lo bien que hacía las cosas, por lo que había logrado conseguir, no había espacio para comprender a mi niño interior. La meditación hace surgir la parte femenina que llevamos dentro en la que pueden florecer nuestra compasión y comprensión. Mi mente crítica y rigurosa surgió de los estándares estrictos que me había fijado a mí mismo, estándares basados en el éxito y en el fracaso. La meditación me ha hecho disminuir el ritmo y gradualmente me está dando más espacio para la suavidad interior.
Es esa parte mía la que tiene espacio para comprender mi vergüenza y mi shock. Es la que traspasa los juicios rigurosos. Con este tipo de conciencia podemos quitar lentamente la presión de nosotros mismos y dejar de sentirnos culpables e incompetentes por nuestros fallos. Con la meditación, el éxito y el fracaso dejan de ser tan importantes. Empezamos a ver la vida como un proceso de crecimiento, y todas nuestras luchas forman parte de ese proceso.
Antes de desarrollar la comprensión, yo veía todas mis acciones como una especie de prueba de autoestima. Eso me creaba una tremenda presión, porque estaba intentando convertirme en quien se suponía que tenía que ser en lugar de ser quien realmente era. En cierto modo mi vida era una intensa lucha para demostrarme a mí mismo. Era como estar en guerra constante con mis jueces internos y externos.
jueves
CUALIDADES DE LA CONCIENCIA : OBSERVACIÓN
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
Normalmente, cuando estamos incómodos, con dolor o ansiedad, nuestra reacción inmediata es intentar cambiar la situación. Nuestro niño interior no tolera estos sentimientos bien y nos pone una fuerte presión para "salir" de lo que sea que esté provocando el dolor. Hace falta un cambio interior importante para no huir, sino observar, sentir y permitir lo que sea que suceda. La inspiración para observar no viene de nuestro niño interior, viene de nuestro meditador.
Cuando me golpea el dolor o la ansiedad, puedo sentir cómo mi niño interior tira con fuerza, pero gradualmente también puedo sentir el meditador interior, que dice: "Espera, para, siente, deja que pase. Puedes aprender si te quedas a experimentarlo y tienes el espacio interior para acogerlo, sentirlo y mantenerte con eso". Mi meditador interior impide que haga algo y lo reemplaza por observar. Éste es un cambio radical de nuestra mente que ha estado tan condicionada por la energía occidental de velocidad, resolver problemas y hacer.
Es fácil identificarse completamente con nuestro proceso emocional. La conciencia meditativa es independiente y nos da la habilidad de aceptar el pánico, la incomodidad y el dolor que hay dentro. Con esta indiferencia no cortamos los sentimientos, sino que les damos más espacio para existir. Al tener más espacio interior, el deseo de escapar de los sentimientos incómodos no es tan acuciante.
Cuando puedo confiar en tener suficiente espacio interior para aceptar y mantenerme presente con los sentimientos dolorosos, puedo escoger no huir de ellos. El meditador interior me da esa confianza lentamente. Por ejemplo, en el pasado yo evitaba sentir dolor cuando me separaba temporalmente de mi pareja. No sentía el dolor de la separación porque nunca me permití acercarme lo suficiente. De hecho, normalmente, incluso me sentía aliviado por tener espacio y porque nadie me presionara para relacionarme o abrirme. Recientemente eso ha cambiado. Ahora la separación me produce dolor, ansiedad e incluso pesadillas de abandono que probablemente siempre han estado profundamente enterradas en mi interior.
Al hacer este trabajo me doy cuenta de que, haga lo que haga, no puedo evitar sentir el vacío y el abandono, así que estoy más dispuesto a aceptar la experiencia cuando se presenta. Reconozco la ansiedad y sé lo que la provoca. No la juzgo tanto y también sé que hay suficiente espacio interior para permitirle que surja.
Cuando estamos observando, miramos desde un espacio donde podemos separarnos del drama emocional pero al mismo tiempo podemos continuar sintiendo. Esto sana a nuestro niño. No nos vamos a morir, y sorprendentemente descubrimos que, por el contrario, la existencia nos acuna místicamente.
Mi maestro ha descrito de la siguiente forma lo que es observar:
"Uno tiene que empezar por observar el cuerpo, cómo caminas, cómo te sientas, cómo te acuestas, cómo comes. Deberíamos empezar por lo más sólido, porque es más fácil, y luego pasar a experiencias más sutiles. Deberías empezar por observar los pensamientos, y cuando ya eres un experto observando los pensamientos, deberías empezar a observar los sentimientos, deberías empezar a observar tus estados de ánimo, que son incluso más sutiles y más vagos que tus sentimientos.
El milagro de observar es que, a medida que observas tu cuerpo, tu observador se hace más fuerte, a medida que observas tus pensamientos, tu observador se hace más fuerte. Cuando estás observando tus estados de ánimo, tu observador es tan fuerte que puede seguir siendo él mismo, observándose a sí mismo, al igual que una vela en una noche oscura no solo ilumina todo alrededor de ellla, sino que también se ilumina a sí misma.
Encontrar al observador es el mayor logro en espiritualidad, porque el observador en ti es tu alma misma; el observador en ti es tu inmortalidad".
OSHO, El mayor desafío. El futuro del oro ".
Mi maestro ha descrito de la siguiente forma lo que es observar:
"Uno tiene que empezar por observar el cuerpo, cómo caminas, cómo te sientas, cómo te acuestas, cómo comes. Deberíamos empezar por lo más sólido, porque es más fácil, y luego pasar a experiencias más sutiles. Deberías empezar por observar los pensamientos, y cuando ya eres un experto observando los pensamientos, deberías empezar a observar los sentimientos, deberías empezar a observar tus estados de ánimo, que son incluso más sutiles y más vagos que tus sentimientos.
El milagro de observar es que, a medida que observas tu cuerpo, tu observador se hace más fuerte, a medida que observas tus pensamientos, tu observador se hace más fuerte. Cuando estás observando tus estados de ánimo, tu observador es tan fuerte que puede seguir siendo él mismo, observándose a sí mismo, al igual que una vela en una noche oscura no solo ilumina todo alrededor de ellla, sino que también se ilumina a sí misma.
Encontrar al observador es el mayor logro en espiritualidad, porque el observador en ti es tu alma misma; el observador en ti es tu inmortalidad".
OSHO, El mayor desafío. El futuro del oro ".
domingo
EL ESTADO MEDITATIVO DE CONCIENCIA
THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
En casi todos nosotros existe
un niño desesperadamente necesitado bajo nuestras compensaciones. Eso, por lo
menos, es mi experiencia. ¿Cómo vivimos
con ese niño, cómo los compartimos y cómo podemos sanarlo? Desde el espacio de
la inconsciencia, cogemos nuestro pánico, nuestras exigencias, nuestra
desesperación, y se las tiramos sobre el regazo a la otra persona, diciéndole: “Toma,
cuida de mí” Eso es lo que hacen los niños, y nuestro niño interior están tan
desesperado como lo ha estado siempre. Cuando nos abrimos a alguien, estos
sentimientos empiezan a surgir. Para sanar al niño herido tenemos que aprender
a hacerle de padres. Esto se consigue cultivando el estado meditativo de conciencia.
Esta curación no se
consigue haciendo, sino observando y sintiendo. Está relacionada con traerle
las cualidades de la meditación a nuestro niño y también a todos los dramas,
dolores y dificultades de nuestras relaciones.
La meditación nos da
presencia, una apreciación de quiénes somos tras todas nuestras personalidades
falsas y condicionadas. Cuando esa presencia meditativa se encuentra allí, algo
muy en el fondo de nuestro niño aterrado se relaja. Mientras, nos identificamos
con nuestras personalidades falsas: el cuidador, el complaciente, el play-boy,
el líder, etc., y estamos aun viviendo en ellas. El niño, basado en el miedo,
no tiene a nadie que le cuide. No hay ninguna presencia real que pueda aliviar
sus miedos, pero con la presencia del meditador podemos distanciarnos del drama
de nuestra vida y tomarlo con compasión. Nos da espacio, reemplazando con él la
presión y el juicio que siempre nos hemos infligido a nosotros mismos.
Hace años, la primera
vez que fui a la India, yo ya practicaba la meditación Vipassana. Yo creía que
la meditación consistía en sentarse en un cojín, cerrar los ojos y controlar la
respiración. Es verdad que sentarse en silencio y penetrar dentro es
probablemente la mejor forma de nutrir y cultivar nuestro silencio interno,
pero mi maestro me introdujo a una comprensión mucho más amplia de lo que realmente
significa la meditación He necesitado estar años con él para empezar a
comprender que la meditación es un estado del ser, una forma de vivir y no algo
reducido a unas cuantas horas en un zafu. Tal vez una de las mayores lecciones
de mi vida haya sido aprender que no tengo que hacer nada para cambiar o para
que me amen. ¿Es posible que sea suficiente con observar, sentir y permitir?
Ésa es la lección que estoy aprendiendo sobre la meditación.
La meditación trae a nuestra conciencia ciertas cualidades específicas que sanan directamente a nuestro niño interior. Estas cualidades son:
1. Observación
2. Comprensión
3. Aceptación
4. Presencia
5. Centrarse
6. Paciencia y confianza.
Echemos una mirada a cada una de ellas
La meditación trae a nuestra conciencia ciertas cualidades específicas que sanan directamente a nuestro niño interior. Estas cualidades son:
1. Observación
2. Comprensión
3. Aceptación
4. Presencia
5. Centrarse
6. Paciencia y confianza.
Echemos una mirada a cada una de ellas
miércoles
LIBRO RECOMENDADO
Este libro nos proporciona una especie de "mapa de carreteras" con una guía y herramientas específicas para viajar desde la codependencia al amor y a la meditación. Krishnananda (Dr. Thomas O. Trobe), al compartir abiertamente con nosotros su propia vida, las experiencias de su trabajo como psiquiatra y conferenciante, y muchos años de su aprendizaje como discípulo de un maestro espiritual iluminado, nos guía en un viaje hacia el amor y el autodescubrimiento. Es éste un libro para todos aquellos que desean investigar los aspectos más profundos de su vida. El enfoque y el mensaje son sencillos: a través de la aceptación, la compresión y la amplitud podemos descubrir y sanar las heridas más profundas de nuestra alma. ¿Nos preguntamos alguna vez qué es lo que nos provoca tanta ansiedad? por qué nos quejamos cuando no conseguimos el amor que deseamos y necesitamos; qué es lo que sucede dentro de nosotros cuando sufrimos una pérdida importante, cuando un amor nos deja o uno de nuestros padres muere? Escondido detrás de nuestras protecciones, negaciones y un estilo de vida adictivo llevamos un niño interior profundamente atemorizado y herido. ¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado con ese niño profundamente asustado? La mayoría de nosotros vivimos en codependencia y no somos capaces de crear o mantener relaciones íntimas debido a nuestro niño interior atemorizado y herido. ¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado con ese niño profundamente asustado? Nuestra vida nunca podrá ser una experiencia de amor y felicidad hasta que no nos hagamos amigos de nuestro niño interior. Solamente cuando nos abrimos a nuestra vulnerabilidad herida y empezamos a sanarla, traemos el amor y la realización a nuestras vidas. DE LA CODEPENDENCIA A LA LIBERTAD describe un viaje de nuestra codependencia y nuestras dificultades en la relaciones hacia el amor y la meditación. Basado en sus propias experiencias y en los talleres que imparte junto a su compañera, Amana, Krishnananda desvela cómo una gran parte de nuestro crecimiento interior proviene del trabajo realizado con nuestros miedos, y nos aporta ideas esenciales para entenderlos, para usar el amor, para enfrentarnos a nuestros engaños, huir del temor y poder relacionarnos más allá de éste..
jueves
miércoles
¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?

La resiliencia es la capacidad desarrollada en la persona que sabe poner en marcha recursos psicológicos para sobreponerse a los conflictos vitales y seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos estresantes, desestabilizadores o traumáticos, aprendiendo a salir fortalecida de la propia experiencia negativa.
La
neurociencia demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta
cerebral adaptada y su desarrollo indica un ajuste saludable frente a la
adversidad. “Como si el problema vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos
un nivel superior de maduración psicológica”.
El
desarrollo de capacidades emocionales es de vital importancia para prevenir
cualquier desajuste de la personalidad y poder gestionar en el futuro la propia
vida con éxito.
¿CÓMO TE GUSTARÍA CONSTRUIR TU VIDA?
MIGUEL
ÁNGEL VELÁZQUEZ – CIVSEM
¿Qué
quieres hacer, cómo quieres vivirla, qué tipo de persona quieres ser?
Un alto
porcentaje de personas viven su vida fuera de su centro. El ritmo que nos
impone la forma de vida actual nos impide ser la persona que deseamos ser y
estar en la vida como nos gustaría. Vivimos desde el exterior de nosotros
mismos, de acuerdo a pautas que nos vienen dadas por grupos de influencia a los
que pertenecemos.
Ya desde
niños no se nos permite estar atentos a lo que realmente nos gusta, nos
apetece, nos motiva. Nos educan en lo correcto más que en el descubrimiento de
la sintonía con nuestro potencial. Elegimos la formación para el futuro por las
salidas profesionales que nos ofrece, nos presentamos a las entrevistas de
selección preparando respuestas que no se corresponden con lo que somos, con
nuestros deseos y expectativas, sino con lo que el entrevistador espera oír. El
ámbito laboral no se escapa de este fenómeno. Nos comportamos en el trabajo de
acuerdo con lo que otros esperan ver, aunque se contradiga con convicciones
personales profundas.
¿Es de
esta forma como queremos vivir nuestra vida?
Somos
muchos los que deseamos identificarnos con nosotros mismos, aprender a
descubrirnos, para lo que necesitamos dedicarnos atención. Es fundamental
aprender a sintonizar con nuestras inquietudes vitales, lo que nos hace sentir
bien y lo que no nos hace felices, en todos los ámbitos de nuestra existencia.
Y el
primer paso para encontrar el centro es tomar como referencia nuestras
emociones, ¿Qué siento?... y de la mano de esta pregunta aparecerán las siguientes:
¿Qué quiero hacer de mi vida? ¿Cómo quiero vivirla? ¿Qué tipo de persona quiero
diseñar? Y cada una de nuestras respuestas nos mueve a la acción, y dan lugar a
un proceso en el que nos construimos identificándonos con nuestro sentir profundo,
con nuestro deseo de ser una y no otra persona. Y, probablemente, ser fieles a
ello implica rupturas, con lo que fuimos, con lo que se esperaba de nosotros,
con lo que no nos hacía felices a pesar de que fueran motivos de éxito o de una
buena fachada ante los demás.
Los días
tienen 24 horas, y somos libres para decidir cómo queremos vivirlas, en cada
ámbito, en cada espacio, en cada entorno, con cada persona que nos rodea…
podemos llenarlas de retos, de ambiciones, de deseo por erigir lo que deseamos
ser o por dejarnos llevar donde los condicionamientos sociales nos dirijan.
Somos los dueños de nuestra vida y podemos hacer de ella una experiencia
maravillosa. ¿Por qué no empezar a caminar hacia donde queremos estar? Y, en
algún momento miraremos hacia atrás y, ¿Qué pasará con nuestra mirada? ¿Se
sentirá orgullosa de nuestra construcción?, o ¿Desearía volver a empezar?
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