“El
poema no existe si no puedo decirlo susurrando a tu oído. El
poema no existe si no puedo escribirlo en la desnudez de tu cuerpo”.
Blas Infante.
MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN
lunes
PEDRO ZEROLO: UNO MÁS, NADA MENOS - MEMORIA VIVA DE NUESTROS SUEÑOS
“El
poema no existe si no puedo decirlo susurrando a tu oído. El
poema no existe si no puedo escribirlo en la desnudez de tu cuerpo”.
Blas Infante.martes
domingo
LA LECCIÓN DE HISTORIA COBRA VIDA

SARA ESPAÑA - EL PAÍS
jueves
FELIX CABRERA CANINO

Félix Cabrera Canino (Las Palmas, 1931)
Estudió en el colegio Claret de Las Palmas, donde recuerda ser pegado por los curas, y castigado de rodillas.
Recuerda que durante su infancia pasa los veranos en campamentos con otros niños. Félix es ubicado en una caseta alejada del campamento, separado del resto de los niños. Al preguntar por qué es colocado allí, le dicen “porque yo no quiero maricones conmigo”.
Realiza el servicio militar en Sidi Ifni.
En agosto de 1950, a los 19 años, es detenido por primera vez junto a dos amigos. Sus amigos intentan escapar pero son apresados por la policía y reciben una brutal paliza en comisaría hasta que llegan a sangrar por los oídos. A Félix le dicen que se ha librado de la paliza por no correr pero “a la cárcel sí vas a ir por maricón”. Es llevado a la prisión de Barranco Seco donde pasa un mes. Sale en libertad el 24 de septiembre de 1950.
Desde ese momento, las detenciones e ingresos en prisión se suceden constantemente al haber redadas continuas en búsqueda de homosexuales.
En octubre de 1950 es detenido y condenado a 30 días de prisión.
El 20 de mayo de 1951 vuelve a ser detenido y condenado a 8 días de prisión por “escándalo e inmoralidad”.
El 13 de junio de 1951 es detenido une vez más y condenado a 15 días de prisión por “inmoralidad”. Sale en libertad el 27 de junio de 1951.
Entre tanto Félix empieza a trabajar en teatro, circo y variedades.
El 25 de julio de 1951 se produce una nueva detención y es condenado a 30 días de prisión. Permanece en prisión hasta el 24 de agosto de 1951.
El 8 de septiembre de 1951 vuelve a ser detenido y condenado a 30 días de prisión. Sale en libertad el 7 de octubre de 1951.
El 10 de junio de 1952 es detenido y condenado a 15 días de prisión por “actos inmorales”. Sale en libertad el 24 de junio de 1952.
Félix marcha a Barcelona buscando un poco de libertad.
En 1954 entra en vigor la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes que recoge la figura del homosexual. En 1955 es detenido en la pensión donde vive. El 19 de julio de 1955 es condenado a un año de prisión por el Juzgado especial de Vagos y Maleantes de Canarias. Es llevado a la cárcel Modelo de Barcelona. De allí pasa a la cárcel Modelo de Valencia donde pasa dos días en una celda con 15 presos más. De allí es llevado a la prisión de Alcázar de San Juan. En septiembre de 1955 es llevado, esposado, junto a otros presos en tren hasta la prisión de Córdoba donde permanece preso casi un año. Allí vive en una celda llena de chinches. Sólo se le permite salir de la celda un rato por la mañana. Su familia y vecinos le envían paquetes con ropa y comida. Sale en libertad el 1 de julio de 1956, pero con pena de destierro durante un año.
El 10 de noviembre de 1956 vuelve a ser detenido por escándalo público y permanece preso hasta el 25 de enero de 1957.
En abril de 1958 es detenido por décima vez y pasa 8 días en prisión.
Durante los años de franquismo tiene que actuar vestido de hombre pero durante la transición realiza espectáculos de transformismo en Madrid bajo el nombre artístico de “Félix de Granada”.
En 2011 Félix vive en Las Palmas. Guarda una colección de vestidos y pelucas que ha ido utilizando durante su carrera profesional. A sus 79 años sigue ofreciendo espectáculos y reivindicando el travestismo.
miércoles
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AUSCHWITZ - LOS NAZIS Y "LA SOLUCIÓN FINAL" - I
LAS FÁBRICAS DE MUERTOS - II
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..1. Haced un gráfico con estas cifras.
2. Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado? Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962. La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos. Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo el 1 de septiembre de ese mismo año) autorizaba a los médicos a: “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables”, según su apreciación: “tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias. Publicado en E. Kogon, H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret d’Etat, París, Editions de Minuit, 1984. Aunque las operaciones se desarrollaban con gran discreción, usando un lenguaje codificado, los rumores circulaban y las familias se inquietaban. Las iglesias protestante y católica se alarmaron. El 3 de abril de 1941, monseñor von Galen, obispo de Münster, denuncia estos asesinatos. Fue seguido por los obispos de Fulda y de Limburg. El 24 de agosto de 1941 Hitler ordenó oficialmente la detención del programa T4. En esta fecha las víctimas eran ya 70.273 repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg, 8.601 en Bemburg, 18.269 en Hatheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en Hadamar. En la realidad, la eliminación de enfermos mentales e incurables continuó discretamente hasta 1945. Los centros de “eutanasia” recibían además convoyes de detenidos procedentes de campos de concentración que habían sido juzgados inútiles para el trabajo. Los documentos señalan la muerte, por ejemplo, de 5.000 detenidos procedentes de Mauthausen y de otros 3.000 de Dachau. El número de víctimas estimado en esta segunda fase de la operación T4 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos judíos internos en establecimientos terapéuticos fueron matados de esta manera. La “eutanasia” permitió a los nazis asesinar a más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera vez que se realizó un exterminio biológico justificado por el concepto de “higiene racial”; y la primera vez que fueron experimentadas las cámaras de gas que luego se usaron en las exterminaciones masivas de prisioneros de campos de concentración. Por supuesto que hay muchísimos repórteres de la brutalidad ejercida por el mando nazi durante este período aciago, testimonios y testigos presenciales, documentos oficiales y fotografías que hacen indiscutible que todos estos hechos ocurrieron. Por eso resulta insólito en nuestros días, que existan opiniones como la reciente declaración del Obispo católico británico ultraconservador Richard Williamson, que recientemente ha negado que las cámaras de gas nazi se hubieran utilizado para exterminar a millones de judíos, afirmando que en el Holocausto no murieron seis millones de personas sino solo entre 300.000 y 400.000, pero sin que en esto hubiera ni las torturas ni los asesinatos masivos de que se habla, declaración contenida en una entrevista grabada en Alemania en Noviembre de 2008 y divulgada el 21 de Enero pasado por la televisión sueca Svt. Tras la difusión de esta entrevista, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X resolvió relevar a Williamson como director del seminario "Nuestra Señora Corredentora", que esa Orden tiene en la localidad de La Reja, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires y el Gobierno argentino determinó expulsarlo del país, considerándole persona non grata. En 1933, la población judía de Europa, según estadísticas de esa época, se estimaba en algo más de nueve millones de personas. Estas vivían o estaban radicadas junto a sus familias en la mayoría de los países que Alemania ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945, dos de cada tres judíos europeos había sido ejecutados como parte de la llamada “Solución Final”, que no era sino el plan de eliminación, bajo cualquier forma de todos los judíos en Europa. Más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de hambre, enfermedad, descuido, o maltrato. Los alemanes mataron a los intelectuales polacos y deportaron a millones de ciudadanos polacos y soviéticos a los campos de trabajos forzados de Alemania o de la Polonia ocupada. Los nazis exigían a los judíos usar insignias o brazaletes blancos con la estrella de David con fondo azul que los identificaban como judíos Esta operación fue obra de las Divisiones Einsatzgruppen que eran una especie de equipos móviles de matanza. Los Einsatzgruppen eran unidades de las SS y personal de la policía alemana. Bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD), los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente en la Unión Soviética ocupada. A diferencia del proceso de deportar judíos de los “ghettos” a los campos de concentración, los Einsatzgruppen venían directamente a las comunidades judías y las masacraban. La estrategia era aminorar costos de traslado de prisioneros y como forma de descongestionar los centros de aniquilación masiva. Más de un millón de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por estos equipos. El campo de exterminio más grande era Auschwitz-Birkenau en Polonia, que para la primavera de 1943 operaba cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B). Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día en Auschwitz-Birkenau. Para noviembre de 1944, más de un millón de judíos y decenas de miles de Roma, polacos, y prisioneros de guerra soviéticos habían sido gaseados ahí. Otro campo en Polonia, Majdanek, inicialmente un campo de prisioneros de guerra y luego un campo de concentración, era también un sitio de exterminio masivo. Alrededor de 170.000 prisioneros murieron en Majdanek; virtualmente todos eran judíos, soldados y civiles soviéticos, y civiles polacos. Las cifras aproximadas de las personas muertas por gas y otros medios (fusilamiento, ahorcamiento, palizas) no son determinables en base a la documentación disponible. Los últimos dieciocho mil prisioneros judíos del campo fueron fusilados en fosos el 3 de noviembre de 1943, en la operación “Festival de la cosecha” (Aktion Erntefest), mientras parlantes poderosos trasmitían música a fuerte volumen. Una de las primeras medidas de segregación racial tomada por los nazis al inicio de la guerra fue la creación de “Ghettos”, que eran distritos urbanos, enrejados y aislados de todo contacto con el resto de la comunidad rodeados con muros, rejas de alambre de púas y portones con vigilancia militar que impedía el acceso al exterior. El trato para los que vivían allí era ignominioso. Privados de casi todos sus derechos, de bienes y medicinas, hacinados y carentes de todo tipo de ayuda asistencial, cundía el hambre, la escasez y las enfermedades, sobre todo por la falta de servicios de salud que resultaron en graves brotes epidémicos y una alta mortalidad. Los nazis crearon más de 400 Ghettos por toda Europa, que fueron los precursores del estado de persecución y asesinato colectivo que esperaba en los años siguientes a los judíos. Con la implementación de “La Solución Final” en 1942, los alemanes sistemáticamente destrozaron los Ghettos y deportaron a sus habitantes sin distinción de edades a los “Campos de Exterminio”, donde fueron masivamente ejecutados. Algunos judíos, los más fuertes y robustos, fueron trasladados desde los Ghettos a “Los campos de Trabajo Forzado” o más bien conocidos como “Campos de Concentración” donde fueron muriendo por maltrato físico y hambre. Los campos nazis de exterminio cumplieron la función exclusiva del asesinato en masa. A diferencia de los campos de concentración que servían primeramente como centros de detención y trabajo, los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fábricas de muerte”. Más de tres millones de judíos fueron eliminados en los campos de exterminio mediante gas o fusilamiento. Las SS consideraban estos sitios como “un secreto de Estado” y para disimular y luego borrar todo rastro de la actividad de estos recintos donde estaban las cámaras de gas, un grupo especial de soldados, los SonderKommandos estaban encargados de la triste y macabra tarea de rescatar los miles de cadáveres sacrificados día a día, limpiar el lugar y luego cremarlos en hornos de gran poder creados exclusivamente por el Estado para este propósito. Muchos de estos sitios, cumplido su ciclo fueron transformados en parques o camuflados de industrias productivas. Había campos de exterminio en toda Europa, en Alemania, Polonia, Austria, Países Bálticos, Países Bajos y Francia. Todos ellos, estaban custodiados por Equipos especiales de las SS llamados “Unidades de la calavera” (Totenkopfverbände) que vigilaban los campos y competían unos con otros en crueldad. Algunos campos y ciertas áreas dentro de los campos de concentración eran designados específicamente para mujeres. En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck hasta la liberación en 1945. Annelies Marie "Anne" Frank, conocida en castellano como Ana Frank fue una niña judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Amsterdam. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado por las fuerzas aliadas. Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank. En 1942, un campo de mujeres fue creado en Auschwitz (donde las primeras prisioneras eran las mujeres deportadas de Ravensbrueck). En Bergen-Belsen, un campo de mujeres fue creado en 1944. Miles de prisioneras judías de Ravensbrueck y Auschwitz fueron transferidas a Bergen-Belsen. En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados. Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y gitanas para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación. Las mujeres judías embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos o eran forzadas a hacer abortos. Aunque los judíos eran el objetivo principal, los nazis también dirigían el racismo a los gitanos roma. Las interpretaciones de las Leyes de Nuremberg de 1935 (que definían a los judíos por sangre) fueron luego adaptadas para incluir “los roma”. Los nazis calificaron los roma como no trabajadores y “asociales”, improductivos e inadecuados socialmente. Los roma deportados al ghetto de Lodz estuvieron entre los primeros muertos en los camiones de gas en el campo de Chelmno en Polonia. Los nazis también deportaron los roma al campo de Auschwitz-Birkenau, donde casi todos de ellos murieron en las cámaras de gas. En los últimos meses de la guerra, los prisioneros de los campos fueron llevados por tropas de las SS en marchas forzadas, o “marchas de la muerte”, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de prevenir la liberación de gran cantidad de prisioneros por los Aliados. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar prisioneros de campos de concentración, muchos de los cuales habían sobrevivido a las marchas de la muerte. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas en el oeste el 7 de mayo, y en el este el 9 de mayo de 1945. El Duce (voz italiana que signiica Jefe) Benito Mussolini, en Abril de 1945, trató de escapar a Suiza donde fue capturado y ejecutado cerca del lago de Como por la resistencia italiana junto a su amante y compañera Clara Petacci y otros colaboradores. Su cuerpo fue llevado a Milán donde lo colgaron cabeza abajo en una gasolinera del Piazzale Loreto para confirmar públicamente su muerte, y como gesto de humillación y venganza ya que en ese mismo lugar se había colgado meses atrás los cadáveres de unos partisanos. El cadáver del Duce fue desmembrado y enterrado en secreto en el cementerio de Musocco en Milán, de donde sería robado al año siguiente por un grupo de neofascistas, que lo entregaron a los padres franciscanos del convento Angelicum de Pavía. En 1957 le fue confiado a Donna Rachele, que al recibir los despojos del que había sido su marido, exclamó: “El que después de vencer, se venga... ¡Es indigno de la victoria!”- A continuación se procedió a enterrarlo en Predappio, su lugar de nacimiento. El 29 de abril, Hitler se suicidó. Berlín fue capturada por las fuerzas soviéticas en mayo de 1945. En agosto, la guerra en el Pacifico terminó, poco después de que los EE.UU. usaran bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando instantáneamente ciento veinte mil civiles. Japón se rindió formalmente el 2 de septiembre. Adolf Hitler, murió a los cincuenta y seis años junto a su amante Eva Braun 23 años menor que el en su "bunker" subterráneo de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejercito rojo de la Unión Sovietica. Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo. En 1955 los rusos confirmaron inicialmente la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo, que los rusos tenían los cuerpos. Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo de Hitler, el resto fue incinerado y las cenizas fueron lanzadas al alcantarillado de dicha ciudad.
LAS FÁBRICAS DE MUERTOS - I
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lunes
martes
UNA DECISIÓN SIN PRECEDENTES
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REPARACIÓN HISTÓRICA
lunes
MONUMENTO A LOS HOMOSEXUALES VÍCTIMAS DE LOS NAZIS
El monumento diseñado por Elmgreen y DragsetLos homosexuales fueron perseguidos, encarcelados e incluso asesinados durante el régimen del dictador Adolf Hitler. El olvido al que fue sometido ese hecho durante muchos años, sobre todo en la posguerra, encontrará su fin este martes, cuando el país inaugure un monumento en su memoria en el corazón de Berlín. Alemania cuenta ya desde 2005 con un imponente monumento al Holocausto que recuerda a los millones de judíos asesinados por los nazis en toda Europa. La obra, un imponente conjunto de 2.711 bloques de hormigón de distinta altura, es obra del arquitecto estadounidense Peter Eisenman. Sin embargo, hasta ahora faltaba un "símbolo visible en un lugar importante del sufrimiento de esas almas maltratadas", los homosexuales, como dijo Christina Weiss, la que era ministra de Cultura cuando la Cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, aprobó la creación del monumento a los homosexuales en 2003. Mañana martes, su sucesor, el cristianodemócrata Bernd Neumann, y el alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, que no oculta su homosexualidad, inaugurarán en Berlín el nuevo monumento a los gays y lesbianas víctimas del nazismo.
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Besos ocultos
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Esa obra, que ha supuesto un costo de cerca de 600.000 euros (casi 950.000 dólares) se ubicará en el famoso parque Tiergarten, muy cerca de la emblemática Puerta de Brandeburgo y justo frente al monumento a los judíos asesinados. El monumento ha sido diseñado por el dúo de artistas escandinavos Michael Elmgreen e Ingar Dragset y representa un cubo sostenido sobre columnas. En una de sus esquinas se puede ver una ventana a través de la que se ve una pareja homosexual besándose. La idea inicial era un beso entre hombres, pero ante la fuertes voces de protesta de grupos de lesbianas, finalmente se decidió mostrar un beso masculino y otro femenino. "Con este monumento, la República Federal de Alemania quiere honrar a las víctimas de la persecución y el asesinato, mantener la memoria de la injusticia y mostrar un símbolo contra la intolerancia, la hostilidad y la marginación de gays y lesbianas", puede leerse en un texto que informa de la persecución que sufrieron los homosexuales en la época nazi. Se estima que durante el Tercer Reich se procesó a unos 54.000 homosexuales y cerca de 7.000 murieron en campos de concentración. En Alemania, la homosexualidad entre adultos no dejó de estar penalizada hasta 1969, tras las reformas impuestas en 1968. En 1990, la Organización Mundial de la Salud retiró esa tendencia sexual de la lista de enfermedades psicológicas. Desde el martes, las víctimas homosexuales del nazismo contarán con su monumento y muy pronto también lo tendrán los gitanos. En el mismo parque de Tiergarten se levantará próximamente un monumento diseñado por el artista israelí Dani Karavan que honrará a los más de 500.000 gitanos asesinados en el período nazi.
miércoles
INVITACIÓN
La homosexualidad bajo el franquismo y la transición

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El franquismo y la transición a la democracia son temas históricos que despiertan especial interés en la sociedad actual. La España contemporánea se mueve en unos espacios de libertad política e intelectual desconocidos a lo largo de su historia y siente la necesidad de volver la mirada hacia un pasado no tan lejano para conocer, sin tapujos, el franquismo en su verdadera dimensión y lograr una definitiva reconciliación social. El deseo de recuperar la memoria histórica es reflejo de una madurez democrática que permitirá el reconocimiento colectivo de los atropellos y persecuciones que sufrieron aquellos que, por motivos ideológicos o por determinadas elecciones vitales, no pudieron o no quisieron vivir según los postulados del régimen. El objeto de estudio de Una discriminación universal no es exactamente la vida de los homosexuales. Tampoco se centra en la visión que tenía de ellos la España franquista, periodo que comienza con el final de la Guerra Civil en 1939 y podría decirse que concluye en 1977, cuando se promulga la Ley para la Reforma Política. La finalidad del libro consiste en conocer cómo se construyó la homosexualidad en aquellas décadas, en cuanto categoría de pensamiento a la vez que fenómeno social. Se trata de indagar en los dispositivos que desde ámbitos como la teología, el derecho, la psiquiatría, etc., tejieron una matriz en la que se insertó esa orientación del sexo y el afecto. Es sabido que la construcción realizada no dejaba resquicios para otra actitud que la condena y la persecución. Si algunos homosexuales encontraron comprensión en su familia o amigos—lo que, dados los patrones morales de aquellas décadas, sería excepcional—esa actitud derivaría de las virtudes y sensibilidad de quienes les rodeaban. No podía surgir de las ideas imperantes, porque la mayoría tuvo que disimular su condición y padeció en su esfuerzo por expresar sus sentimientos, convertir en realidad los deseos y desarrollar sus emociones. Instancias de poder como el ejército, las autoridades civiles y religiosas, junto a la medicina, se esforzaron por cerrar los huecos que podían existir para la dignidad, tanto en la sociedad como en las conciencias. La mirada colectiva que sobre la homosexualidad arrojan los autores de este volumen colectivo no sólo está encauzada desde el punto de vista político e histórico. El enfoque interdisciplinar permite también analizar las coordenadas en las que se enmarcaba la identidad homosexual durante del franquismo, fuertemente influidas por la psiquiatría de la época, así como la visión que los medios de comunicación y la vida cotidiana ofrecían del «mariquita», ilustrada en un Apéndice gráfico que recupera imágenes de revistas y tiras cómicas de la época.
lunes
REPARACIÓN MORAL
Eusebio Valderraba
Homosexuales encarcelados en la dictadura esperan recibir su indemnización antes del 9-M
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OLIVIA CARVALLAR - EL MUNDO
Eusebio Valderrama ha estado dos veces en la cárcel. Tres meses la primera y tres meses la segunda. La primera vez le dijeron el motivo: “Llevar cuatro botones dorados en la chaqueta es una mariconada”. La segunda vez no lo culparon de nada, pero se lo llevaron directo al calabozo después de haber asistido con un amigo a una obra de teatro en la que compartieron butaca. En ambas ocasiones, el delito fue su homosexualidad.
Madrid, 1957. Eusebio llevaba cuatro años fuera de España trabajando como bailarín, pero había vuelto unos días a su tierra para ver a su madre antes de debutar en Venecia, un día después. No pudo. Su siguiente parada fue Carabanchel. “Yo iba tranquilamente dando un paseo por la Gran Vía, después de ver el ballet de Pilar López, y de repente me paró un policía y me dijo que por qué llevaba botones dorados en la chaqueta, que cómo iba con algo tan escandaloso, que parecía una vedette de La Latina”, relata Eusebio. Unas 5.000 personas fueron detenidas en la dictadura por ser homosexual, según la Asociación de Ex presos Sociales. Medio siglo después, y gracias a una enmienda de Izquierda Unida pactada posteriormente con el PSOE, el Gobierno ha destinado una partida presupuestaria de dos millones de euros para indemnizar a los homosexuales que fueron represaliados en aplicación de las derogadas Leyes de Vagos y Maleantes (1954) y Peligrosidad Social (1970).
Una reparación de la sociedad
Los supervivientes, apenas una treintena, recibirán el dinero en dos modalidades de pago. Una primera, de forma directa, con la que cobrarán 12.000 euros. Y una segunda, mediante una renta vitalicia, que ascenderá a unos 800 euros al mes. La Asociación de Ex presos Sociales se puso en contacto con el Gobierno a principios de mes. “Nos dijeron que están trabajando, y confiamos en que el protocolo del pago esté firmado antes de las elecciones, porque desde que empezamos con la lucha han muerto varios afectados”, explica el vicepresidente de la asociación, Antonio Gutiérrez. Pero el dinero, para todos ellos, es lo de menos. “Lo importante es el reconocimiento, la dignificación, la reparación de la sociedad”, añade Gutiérrez, que pide que las manifestaciones y conductas homófobas se incluyan como delito específico en el Código Penal. También pasó una temporada entre rejas –15 meses– por la misma causa. Había quedado en la Plaza Real de Barcelona con un amigo. Y el amigo, él y todos los que estaban allí acabaron con los huesos en la cárcel después de una redada policial. Ahora, mientras tramitaba sus papeles para recibir la indemnización, ha descubierto que tiene una sentencia absolutoria. Demasiado tarde. A Barcelona tampoco pudo llegar Eusebio otro de aquellos días porque, de visita en Málaga, se sentó en la misma butaca que su amigo en un teatro. “Llegamos tarde y una mujer y un chico habían ocupado nuestros asientos y decidimos sentarnos juntos porque la mujer, que estaba hermosa, nos los pidió para no tener que levantarse”, cuenta entre risas Eusebio. Las risas le duraron poco. Tres meses estuvo en una celda con una pequeña ventana. Es la misma que hoy ve desde su casa, en Málaga. “Había una gran hipocresía, porque yo estaba en prisión por homosexual –afirma– pero un carcelero intentó violarme. Eusebio, hoy, es toda una institución en Málaga. Volvió, después de recorrer el mundo, en 1995. Bailó, según cuenta, para Sadam Husein en su palacio de Irak –“le hice tocar las palmas”, dice–. Y Para Picasso, en la Costa Azul francesa. “Me hizo un retrato y lo regalé porque no sabía entonces quién era Picasso”. Asegura haber bebido champán con don Juan de Borbón en Grecia la noche antes de la boda del rey Juan Carlos.Y recuerda apasionadamente a quien fue el gran amor de su vida: un bombero libanés que lo abandonó después de 20 años. Ahora no tiene pareja, pero disfruta de la mejor lotería que le ha podido tocar: sentirse libre.
REHABILITACIÓN MORAL
La sociedad homenajea a las personas
El franquismo conculcó los derechos fundamentales de miles de homosexuales confinándoles en recintos penitenciarios como el de Nanclares de la Oca. Su memoria quedó ayer rehabilitada en un emotivo homenaje impulsado por la Consejería de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.
EDUARDO AZUMENDI - EL PAÍS
Andrés García, de 67 años y natural de Zaragoza, a duras penas puede contener las lágrimas al escuchar a Soto. Él ingresó en la cárcel de Martutene, en San Sebastián, con 26 años, en 1965. "Simplemente por reconocer ante un comisario de policía mi condición de homosexual". Estuvo alrededor de dos meses, tiempo suficiente para quedar marcado. "Siempre resulta humillante entrar en la cárcel y las experiencias que se viven ahí". "Cuando te meten en la prisión por un caso de estos", explica, "lo pasas muy mal. Los primeros 15 días estuve incomunicado y fueron días con muchas horas para pensar. Sabía que lo más difícil iba a resultar la salida". Hasta el punto de que "tuve que marcharme de España durante siete años" porque no era posible vivir en otra ciudad "con los antecedentes penales que me habían puesto". Al cabo de esos siete años regresó , a pesar de que "corrí un gran riesgo". Ahora, rejuvenece cada vez que se aprueban leyes como la de Parejas de Hecho.
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La prisión de la exclusión social
En la época franquista fue la cárcel física. Pero en el siglo XXI aún perdura otro tipo de cárcel para los homosexuales, la de la exclusión social. Así lo denunció ayer el ararteko Iñigo Lamarca, quien horas antes del homenaje de Nanclares, disfrutó junto a otras 1.000 personas en una fiesta de carnaval organizada por el colectivo Gehitu, de apoyo a gays y lesbianas. "Las ideas de odio hacia los homosexuales siguen vivas. Hay voceros de la caverna reaccionaria que alimentan ese odio y se les condena a la cárcel de la exclusión social". En parecidos términos se expresó el consejero de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo. "Aunque los homosexuales tienen reconocida plena igualdad ante la ley, todavía se mantiene una discriminación de facto". "Estoy pensando", añadió, "en jóvenes adolescentes que se sienten incomprendidos por su condición; en personas que son marginadas en el empleo y relegadas a puestos de menor nivel; en quienes viven en pueblos pequeños y zonas rurales, en los que la homofobia está más presente". Por su parte, el director de la cárcel de Nanclares, Juan Antonio Pérez, leyó una carta de la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo. "En la España del siglo XXI nadie sufrirá persecución por su orientación sexual. La cárcel servirá para dar una oportunidad al que no la tuvo".
