* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

sábado

FABULA DEL BURRO Y EL POZO

ACOSO ESCOLAR: RADIOGRAFÍA DE LA IMPUNIDAD

ARTURO PÉREZ-REVERTE - XLSEMANAL
Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya, si es que se enteraron. Por eso voy a hacer de aguafiestas, y recordarlo. Entre otras cosas, y más a menudo que muchas, el ser humano es cruel y es cobarde. Pero, por razones de conveniencia, tiene memoria flaca y sólo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando le interesa. Quizá debido a eso, la palabra remordimiento es de las menos complacientes que el hombre conoce, cuando la conoce. De las menos compatibles con su egoísmo y su bajeza moral. Por eso es la que menos consulta en el diccionario. La que menos utiliza. La que menos pronuncia. Hace dos años, Carla Díaz Magnien, una adolescente desesperada, acosada de manera infame por dos compañeras de clase, se suicidó tirándose por un acantilado en Gijón. Y hace ahora unas semanas, un juez condenó a las dos acosadoras a la estúpida pena -no por estupidez del juez, que ahí no me meto, sino de las leyes vigentes en este disparatado país- de cuatro meses de trabajos socioeducativos. Ésas son todas las plumas que ambas pájaras dejan en este episodio. Detrás, una chica muerta, una familia destrozada, una madre enloquecida por el dolor y la injusticia, y unos vecinos, colegio y sociedad que, como de costumbre, tras las condolencias de oficio, dejan atrás el asunto y siguen tranquilos su vida. Pero hagan el favor. Vuelvan ustedes atrás y piensen. Imaginen. Una chiquilla de catorce años, antipática para algunas compañeras, a la que insultaban a diario utilizando su estrabismo -«Carla, topacio, un ojo para acá y otro para el espacio»-, a la que alguna vez obligaron a refugiarse en los baños para escapar de agresiones, a la que llamaban bollera, a la que amenazaban con esa falta de piedad que ciertos hijos e hijas de la grandísima puta, a la espera de madurar en esplendorosos adultos, desarrollan ya desde bien jovencitos. Desde niños. Que se lo pregunten, si no, a los miles de homosexuales que todavía, pese al buen rollo que todos tenemos ahora, o decimos tener, aún sufren desprecio y acoso en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos que no tienen los medios o la entereza de hacerse respetar a hostia limpia. Y a eso, claro, a la crueldad de las que oficiaron de verdugos, añadamos la actitud miserable del resto: la cobardía, el lavarse las manos. La indiferencia de los compañeros de clase, testigos del acoso pero dejando -anuncio de los muy miserables ciudadanos que serán en el futuro- que las cosas siguieran su curso. El silencio de los borregos, o las borregas, que nunca consideran la tragedia asunto suyo, a menos que les toque a ellos. Y el colegio, claro. Esos dignos profesores, resultado directo de la sociedad disparatada en la que vivimos, cuya escarmentada vocación consiste en pasar inadvertidos, no meterse en problemas con los padres y cobrar a fin de mes. Los que vieron lo que ocurría y miraron a otro lado, argumentando lo de siempre: «Son cosas de crías». Líos de niñas. Y mientras, Carla, pidiendo a su hermana mayor que la acompañara a la puerta del colegio. La pobre. Para protegerla. Faltaba, claro, el Gólgota de las redes sociales. El territorio donde toda vileza, toda ruindad, tiene su asiento impune. Allí, la crucifixión de Carla fue completa. Insultos, calumnias, coro de divertidos tuiteros que, como tiburones, acudieron al olor de la sangre. Más bromas, más mofas. Más ojos bizcos, más bollera. Y los que sabían, y los que no saben, que son la mayor parte, pero se lo pasan de cine con la masacre, riendo a costa del asunto. La habitual risa de las ratas. Hasta que, incapaz de soportarlo, con el mundo encima, tal como puede caerte cuando tienes catorce años, Carla no pudo más, caminó hasta el borde de un acantilado y se arrojó por él. Ignoro cómo fue la reacción posterior en su colegio. Imagino, como siempre, a las compis de clase abrazadas entre lágrimas como en las series de televisión, cosa que les encanta, haciéndose fotos con los móviles mientras pondrían mensajitos en plan Carla no te olvidamos, y muñequitos de peluche, y velas encendidas y flores, y todas esas gilipolleces con las que despedimos, barato, a los infelices a quienes suelen despachar nuestra cobardía, envidia, incompetencia, crueldad, desidia o estupidez. Pero, en fin. Ya que hay sentencia de por medio, espero que, con ella en la mano, la madre de Carla le saque ahora, por vía judicial, los tuétanos a ese colegio miserable que fue cómplice pasivo de la canallada cometida con su hija. Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta.

CAIN: MEDIOMETRAJE SOBRE EL DESARROLLO DE UN PEDERASTA

domingo

TESTIMONIO DE LA PSICÓLOGA CAMINO BARÓ, ACTIVISTA INTERSEXUAL


El pasado 8 de Abril tuve la oportunidad de ofrecer mi testimonio en el IES Duque de Rivas y compartir en su espacio “Desayunos por la Diversidad” mi experiencia como persona intersexual.
Estoy profundamente agradecida a Joaquín, impulsor de la actividad, y a la asociación de madres y padres del centro, así como también a las docentes que mostraron interés por mi relato y asistieron a dicha jornada.
Considero imprescindible, ya no necesario, que existan en los centros educativos lugares de encuentro para abrir la mirada del alumnado a realidades no normativas, como siguen siendo las experimentadas por el colectivo LGTBI+. Sólo facilitando la información sobre cuestiones de diversidad sexoafectiva y de género conseguiremos hacer visible lo invisible, pues de lo que no se habla no existe. Pero, también es cierto, que para hablar, necesitas oyentes que quieran escucharte.
Por ello, me siento en deuda con este centro por haberme prestado sus oídos para conocer mi historia. Una de las partes más difíciles de mi recorrido vital fue la adolescencia, por lo que ha sido un auténtico privilegio y un trance casi terapéutico  volver al aula de un instituto presentándome tal cuál soy y poder conversar con chavales que podrían sentir lo que yo a su edad, de una manera tan conciliadora.
Espero que mi paso por el IES Duque de Rivas haya ayudado a visibilizar la realidad del colectivo Intersexual y también, haya contribuido a debilitar los argumentos biologicistas que sustentan el muro de la intolerancia.

Gracias, de corazón.

DOCUMENTAL SOBRE ABUSOS SEXUALES SILENCIADOS POR LA IGLESIA CATÓLICA

sábado

DESAYUNOS POR LA DIVERSIDAD: UNA INNOVADORA HERRAMIENTA DE EDUCACIÓN INCLUSIVA

Reproducimos en este espacio el artículo que nos ha remitido Ángela Vijández, jefa de estudios del colegio José Hierro, de Rivas Vaciamadrid, en la que nos habla del impacto que está teniendo en el centro escolar y en las familias, la implantación durante el presente curso del proyecto desayunos por la diversidad

ÁNGELA VIJÁNDEZ - JEFA DE ESTUDIOS DEL CEIP JOSÉ HIERRO - RIVAS VACIAMADRID
Desde el pasado mes de noviembre  - los jueves semanalmente - se llevan a cabo en nuestro colegio los desayunos por la diversidad afectivo sexual. Esta iniciativa que vio la luz por primera vez en el IES Duque de Rivas aterriza por fin en nuestra escuela con su inestimable ayuda. Apostamos por mejorar la convivencia en el centro previniendo posibles situaciones  de acoso escolar que se puedan producir. Creemos que las situaciones de violencia escolar que suceden en los centros de secundaria tienen  origen  en los centros de infantil y primaria. Ante esta situación no podemos mirar hacia otro lado y hacer como que todo está bien y en orden. Es necesario  educar en el respeto desde pequeños a nuestro alumnado y crear espacios de confianza mutua donde puedan expresar libremente emociones, sentimientos y experiencias. Hablamos de muchos temas, algunos de ellos propuestos por los mismos niños desde un enfoque cercano  que forma parte de su entorno cotidiano, de su cultura y de su historia.
La actividad ha sido acogida con gran éxito ya que el aula  donde se realiza permanece llena todas las semanas, asistiendo alrededor de cincuenta alumnos y alumnas voluntariamente. Para crear un clima distendido y de confianza el comedor nos invita a desayunar con zumos, galletas y bizcocho. Como anécdota decir que el aforo se ha limitado a dos o tres voluntarios por clase porque  en los comienzos la afluencia era desbordante y el espacio no daba para más. Asisten a la actividad alumnado de primero a sexto de primaria, profesorado, personal no docente y familias. Hasta la fecha las opiniones en torno a los debates que realizamos son positivos realizando comentarios de cada uno de los sectores de: “me gustan los desayunos porque se habla de cosas interesantes”, “me gustan los desayunos por las cosas que se dicen y porque puedo estar con personas de mi familia”,  “me parece importante que los niños lo veamos como algo natural”,  “me gusta mucho los desayunos porque es algo que tenemos que aprender”,…. Estas opiniones de alumnado se ven reforzadas por los comentarios de los adultos que siguen la misma línea: “me parece estupendo que en la escuela se hablen de estas cosas”. “Estoy encantada”, “Es una pasada ver el interés  que tienen”….
Es de resaltar el interés, la atención  y la curiosidad que muestra todo el alumnado, sobre todo los más pequeños, y cómo algunos de ellos participan semanalmente.

Animamos a que dicha actividad se haga extensible a otros centros educativos, sobre todo en centros de infantil y primaria,  donde hablar de ciertos temas es todavía  una barrera que franquear e intentar, entre todos los docentes,  contribuir a la construcción de una sociedad más justa y tolerante.

¡GENIAL!

viernes

LIBRO RECOMENDADO

Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, un motivo para existir. Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai, otros lo llevan dentro, pero todavía lo están buscando. Este es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del mundo. El proyecto de este libro surgió uniendo la experiencia en cultura japonesa de Héctor García (autor de “Un Geek en Japón”), que lleva doce años viviendo en Japón, con el arte escribiendo de Francesc Miralles (autor de decenas de libros y novelas y especialista en psicología). Para escribir la obra, los dos autores fueron recibidos por el alcalde de Ogimi (Okinawa), una localidad del norte de Japón con el mayor índice de longevidad del mundo, y tuvieron acceso a entrevistar a más de un centenar de sus habitantes. Analizamos las claves de los centenarios japoneses para una existencia optimista y vital, descubriendo cómo se alimentan, cómo se mueven, cómo trabajan, cómo se relacionan con los demás y el secreto mejor guardado- cómo encuentran el ikigai que da sentido a su existencia y les impulsa a vivir cien años en plena forma. Tener un ikigai claro y definido, una gran pasión, es algo que da satisfacción, felicidad y significado a la vida. La misión de este libro es ayudarte a encontrarlo, además de descubrir muchas claves de la filosofía japonesa para una larga salud del cuerpo, la mente y el espíritu.  Una obra que nos acerca los secretos de los centenarios japoneses para una vida saludable y feliz.  Ofrece herramientas prácticas para que el lector descubra su particular ikigai, su razón de ser.

sábado

UN EJEMPLO A SEGUIR

[La carta que un colegio de Barcelona ha enviado a los padres de los estudiantes, explicando el cambio de identidad de género de uno de sus alumnos de 4º de primaria]

Apreciadas familias de 4º de primaria,

Seguramente, cuando sus hijos vuelvan hoy de la escuela, les explicarán que hay un niño de 4º que a partir del lunes será una niña.

Daniela ha decidido dar un paso importante: vivir con arreglo a su verdadera identidad de género; es decir, como la niña que, realmente, siempre ha sido. Por supuesto, este paso es el resultado de un proceso largo y meditado por parte de la familia, que está bien informada y se ha asegurado en todos los aspectos. Después de todo este proceso, la familia se siente orgullosa de la valentía de Daniela, y tanto ellos como la escuela estamos preparados para acompañarla en ese tránsito.

Todos tenemos la seguridad de que no se trata de un capricho puntual de Daniela. La identidad sexual viene determinada por el sexo psicológico, que está perfectamente asentado en cualquier persona desde los tres años de edad, y que - en ocasiones - como la de Daniela, no coincide con el asignado al nacer.

Les adjuntamos algunos enlaces para que puedan conocer la realidad de estos menores y la puedan transmitir a sus hijas e hijos, ya que es aconsejable que todo el entorno de Daniela esté informado y sea consciente de la situación. El objetivo es evitar situaciones incómodas o burlas derivadas del desconocimiento, aunque estamos convencidos de que Daniela va a encontrar apoyo y respeto entre sus compañeros, amigos y sus familias.

En poco tiempo todos nos acostumbraremos a dirigirnos a ella con su nuevo nombre y en femenino, conforme a su nuevo aspecto y conforme a la identidad de género con la que nació.

Como escuela respaldamos totalmente a Daniela y a su familia, y les agradecemos su colaboración para facilitar su integración.

Saludos cordiales.

viernes

HISTORIAS DE TUTORÍA: ACOSO ESCOLAR EN UN COLEGIO DE PRIMARIA

Buenas tardes,

Soy María, psicóloga de una asociación especializada en menores. Nos conocimos hace unas semanas en el curso que organizó la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga para Tutores Profesionales.

Atiendo a un niño de 11 años que soporta, día a día, insultos y burlas de sus compañeros de clase. Sé que ha sufrido igualmente algunas agresiones esporádicas. En los recreos, casi siempre se queda solo. En su anterior colegio fue también menospreciado por un profesor que le insultó públicamente.

Él tiene muy claro que es homosexual aunque intenta ocultarlo. Sus padres le apoyan incondicionalmente.

La respuesta por parte del colegio ha sido nula; niegan que haya habido algún tipo de problema con el chico. Su tutora, que está de suplente, me decía - con cierta indolencia - que no había que darle mayor importancia: son cosas de niños, y que había llamado, en privado, la atención a los agresores.

La situación, por momentos, se vuelve insostenible. 

He tenido una tutoría con la madre del niño y la profesora en cuestión.  Parece que esta última ha comprendido finalmente la gravedad del problema y la importancia de atajarlo de un modo contundente. También debo reconocer que la tutora, en los últimos días, se ha mostrado más cooperativa.

Desde nuestra asociación hemos pensado en ofrecer alguna de las herramientas de educación inclusiva de las que nos hablaste en el seminario. ¿Podrías decirme cómo realizar un planteamiento global?

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Buenas tardes, María

Yo creo que lo ideal sería trabajar al unísono con las familias - involucrando al AMPA - profesorado y los propios chavales del curso en el que está matriculado este niño.

Me ofrezco para acudir a Málaga - un martes de los que tenga libre - para dar el taller La homofobia en primera persona a todos los cursos del mismo nivel formativo en el que está inscrito el niño. A mediodía, podemos organizar con los docentes - si la dirección del centro lo estima oportuno - un claustro monográfico sobre Diversidad Sexual y de Género, para darles a conocer algunas herramientas que se han revelado singularmente eficaces en la erradicación  del acoso LGBTIfóbico. Por la tarde, podemos abordar en un encuentro con las familias, temas relativos a la especial vulnerabilidad con la que viven su condición sexual aquellos alumnos que son objeto continuado de burlas y hostigamiento en el entorno escolar. El taller Amar no puede costar la libertad ni la vida les ayudará a tomar clara conciencia sobre los perniciosos efectos de la homofobia en una etapa crucial del desarrollo identitario. Por supuesto, este ofrecimiento se realiza  sin coste alguno.

Todo el reconocimiento, María, por tu implicación afectiva en la resolución del conflicto.

En nombre del adolescente que yo fui te doy las gracias.  Es un lujo tenerte en nuestras vidas. J


martes

PELÍCULA RECOMENDADA



Después de ver Con amor, Simon con mi padre le conté que soy gay en el coche de vuelta. Encontré el coraje para hacerlo en esta película".

"Salí del armario viendo Con amor, Simon. Mis amigos estaban allí, mis padres también, el cine estaba lleno. La gente se ha reído, ha llorado y ha aplaudido durante toda la peli. He hecho amigos y todo".

"Hoy es un día importante porque conseguí atreverme
 a salir del armario delante de mis padres, Me sentí valiente tras haber visto Con amor, Simon. Esta película me ha enseñado que la gente como yo puede ser querida y merece ser querida".

"He visto la película tres veces y la disfruto más cada vez. Al salir del cine solo puedo pensar: "Dios, ojalá hubiera existido esta película cuando era adolescente".

Esta es solo una pequeña muestra de uno de los fenómenos culturales (y sociales) del momento en Estados Unidos, la película Con amor, Simon. Un millón de personas ha ido a verla el fin de semana de su estreno en Estados Unidos, todos la recomiendan con entusiasmo (la nota media del público -recogida por la empresa más fiable en estas mediciones, Cinemascore-, ha sido la máxima, A+, una proeza solo lograda por 77 películas en 36 años) y en solo tres días ya ha sobrepasado su presupuesto de ocho millones de euros.

Pero lo que está convirtiendo a Con amor, Simon en un fenómeno cultural sin precedentes son los cientos de adolescentes que están contando a la salida de los cines y en redes sociales cómo se animaron a salir del armario tras verla, los padres que aplauden la sensibilidad de la película y las familias enteras que pasaron la tarde en el cine riendo, llorando y, por supuesto, alegrándose con el final feliz. Una experiencia catártica, trascendental y colectiva pocas veces vista en la historia del cine. La película llegará a España en junio. ¿Pasará lo mismo que en EE. UU.?

¿Qué tiene esta película para estar cambiando la vida de tanta gente? 

Respuesta corta: ser muy bonita. Respuesta larga: seguir leyendo.
Basada en la novela Yo, Simon, homosapiens, de Becky Albertalli, esta comedia romántica gay dirigida por Greg Berlanti (Nueva York, 1972; responsable de series como Dawson crece Arrow) ha hecho historia al tratarse de la primera comedia de temática gay producida por un gran estudio. Fox la está distribuyendo en los multicines y la crítica la ha abrazado con críticas entusiastas. Esta conversación social la está transformando en una adorable revolución. mon es popular, sus padres le quieren y sus amigos siempre están contentos porque saben que son los más fotogénicos del instituto. Técnicamente, Simon no es “exactamente igual que tú”, sino una fantasía. Un chaval privilegiado y sin pluma al que todo le va a ir fenomenal sencillamente porque es el protagonista de una película para todos los públicos. Y esa es la subversión que propone Con amor, Simon, porque tras décadas de personajes LGTB atormentados, perseguidos y siniestros, no hay nada más transgresor que una comedia inofensiva, positiva y predecible donde el público jalee al protagonista en su búsqueda de la felicidad. Una película que se ha hecho mil veces antes, pero nunca con un personaje gay.

Estoy harto de vivir en un mundo en el que no puedo ser yo mismo”, exclama Simon, “yo también merezco una gran historia de amor”. Su conflicto, por tanto, no es contra su propia sexualidad (eso lo tiene claro desde la primera escena) sino con su libertad para vivirla y eso es algo que cualquier adolescente, heterosexual o no, puede identificarse.

Simon se niega a ser el estereotipo de mariquita secundario que lleva años salpimentando comedias románticas con comentarios sarcásticos, referencias a Madonna y consejos sobre moda. En el libro, Simon lamentaba su suerte: “Sé que no soy el protagonista, como mucho seré el mejor amigo del protagonista”. La comunidad LGTB crece acostumbrada a ver películas sobre heterosexuales y a proyectar sus sentimientos sobre historias que no le representan, un ejercicio mental que ningún heterosexual tiene que hacer ni se plantea.

La salida del armario de Simon es recibida por sus padres (la quintaesencia del matrimonio de clase media-alta progre, interpretados por las personas más blancas de Hollywood, Jennifer Garner, conocida últimamente por películas cristianas, y Josh Duhamel, de la saga Transformers) con un tipo de ternura que solo existe en las comedias románticas.

Tú sigues siendo tú”, dice su madre, “pero ahora por fin puedes respirar y ser más tú mismo de lo que has sido en mucho tiempo”; mientras, su padre se disculpa por todas las bromas sobre chicas que lleva años haciendo: “Solo quiero que sepas que te quiero y que no cambiaría nada de ti”. Esta escena, absolutamente inverosímil (hasta el padre más liberal expresaría cierta preocupación instintiva por el bienestar de su hijo), sienta las bases del tono de fábula de la película.

Salir del armario supone el primer acto de madurez de cualquier persona LGTB y le enfrenta al terror de provocar rechazo, decepción o vergüenza a dos personas que, hasta ese momento, le han hecho creer que iban a quererle incondicionalmente. Y esa posible reacción negativa es mucho más hiriente que cualquier bronca que te hayan podido echar tus padres durante toda tu infancia: no te castigan por algo que has hecho, sino por algo que eres.

Según un estudio de la Universidad de Chicago, los jóvenes LGTB tienen un 120 % más de posibilidades de quedarse sin hogar y el triple de posibilidades de plantearse el suicidio que los adolescentes heterosexuales. La falta de referentes familiares, sociales y culturales alimentan la percepción de que ser LGTB es una anomalía.

La campaña de 2008 en la que Pixar compartió vídeos de varios de sus artistas prometiendo que todo iba a mejorar (It Gets Better) supuso cierto consuelo para los chavales, pero también sugería resignación: aguanta la que está cayendo que después la cosa irá mejorando. 
Con amor, Simon,por el contrario, es eufóricamente rompedora porque anima a hacer todo lo posible por no esperar a que el futuro mejore sino a actuar ya para que el presente mejore.

Creces tan acostumbrado a existir con las cosas tal y como están”, escribió el crítico del New York Times, “que ni siquiera te das cuenta de las matemáticas que llevas toda tu vida haciendo para sentirte identificado con personajes heterosexuales en el cine comercial”. Con amor, Simon carece de la pulsión sexual de otras películas gais minoritarias de arte y ensayo, como Moonlight Call me by your name, porque el verdadero romance ocurre entre Simon y su propia identidad pública. Salir del armario es mucho más importante que su deseo”, explicó la periodista del New Yorker.

La crítica de The Atlantic presta atención a una característica habitual en los adolescentes que están dentro del armario: “Durante la trama en la que un compañero de instituto le amenaza con sacarle del armario públicamente, Simon se muestra irritable o distante, porque vive su día a día con una preocupación en su cabeza”.

De momento, Con amor, Simon ha tenido una audiencia femenina del 58 % y una afluencia de menores de 25 (un segmento de la población que cada vez va menos al cine) del 59 %.

Puede que sus conflictos no sean tan cinematográficos como un rechazo paterno, un acoso escolar o una tortuosa homofobia interiorizada, pero sí va a cambiar, mejorar e incluso salvar vidas fuera de la pantalla. Como ha explicado el director canadiense Xavier Dolan, “si hubiera existido esta película cuando tenía 15 años, quizá no habría tenido que mentir a mi padre y decirle que ese póster de Ashton Kutcher era para mi prima”.

La crítica del New Yorker
Doreen St. Félix, reconocía haber llorado cuando fue a verla (a pesar de tacharla de ser tan blanda, dispersa y simplista como cualquier comedia romántica): “Cuando por fin llegó el beso final, la sala estalló en vítores y aplausos; y fue esta reacción colectiva sorprendente, no el beso predecible, lo que me conmovió”.

Ese beso final es un triunfo para todos los que alguna vez han sido Simon y nadie ha querido escuchar su historia. Hasta ahora...





jueves

UNA CARTA DESDE CHECHENIA

Estimados amigos:
Me encerraron por 12 días en una celda manchada con sangre, me golpearon innumerables veces, me amenazaron y me humillaron. Todo simplemente porque soy gay.
Me llamo Maxim y sobreviví a la persecución anti-gay de Chechenia, donde las autoridades locales secuestraron, torturaron y asesinaron a hombres que, según ellos, podrían ser gays o bisexuales.
Hace un año el mundo se enteró de estas atrocidades pero aún no se ha hecho justicia.
Las autoridades rusas rehúsan iniciar una investigación que esclarezca estos crímenes. Quieren que el mundo se olvide de lo que sucedió en Chechenia, pero no podemos permitir que eso pase.
Necesitamos hacer que esta historia aparezca en los titulares de todo el mundo y que miles de personas se enteren de los horrores que yo y muchos otros tuvimos que soportar en Chechenia. Este es el mejor momento para exigirle a las autoridades rusas que inicien una investigación que haga que los responsables se enfrenten a la justicia.
Me liberaron después de que mi familia denunciara mi desaparición y mis amigos iniciaran una campaña para encontrarme; apenas podía moverme cuando la policía me soltó.
Muchos de nosotros tuvimos que huir de Chechenia para proteger nuestras vidas. Fuimos amenazados por las autoridades para impedir que contáramos lo que sucedió y muchos temen que a sus familias les pase algo si se atreven a hablar.
Por eso no puedo quedarme callado. Porque mi historia es la historia de muchos otros.
Los crímenes de los que fuimos víctimas en Chechenia necesitan salir a la luz, y necesitamos tu ayuda para lograrlo. Si miles de nosotros nos manifestamos, podemos presionar a las autoridades rusas para que inicien una investigación.
En homenaje a quienes perdimos hace un año, firma la petición y exijamos justicia para Chechenia.
Muchas gracias.
Maxim Lapunov

martes

ANTES MUERTO QUE GAY



ALBA PAYÁS - EL PAÍS
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Después de los accidentes de tránsito, el suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes y adolescentes españoles. Y entre los chicos se producen muchos más suicidios que entre las chicas. ¿Por qué? Diferentes estudios realizados en Europa alertan de que muchos de estos suicidios se producen en jóvenes homosexuales que viven su orientación sexual de modo tan extremadamente conflictivo por la presión del ambiente, que acaban quitándose la vida. María, Susana y Francisco son miembros de un grupo de apoyo al duelo. Los tres tienen algo en común: son padres cuyos hijos adolescentes o adultos jóvenes varones cometieron suicido por razones inexplicables. Agustín se precipitó desde un edificio cuando sólo tenía 15 años. Jesús subió al desván durante una cena familiar y se disparó con la escopeta de su padre; tenía 18 años. Marc, de 21, se cortó las venas una tarde mientras sus padres habían salido a pasear al perro. No hay razón que explique estas muertes. Los padres se preguntan una y otra vez ¿por qué? No dejaron notas y no parecían tener problemas. Antes que ellos, otros habían muerto en las mismas circunstancias. De hecho, más de la mitad de los casos de suicidio atendidos en el grupo de apoyo responde a estas mismas características. Se trata de suicidios aparentemente inexplicables. Pero estos chicos se suicidaron por alguna razón y es necesario explorar las posibles causas para tratar de prevenirlas. Hoy hay evidencia de que más de la mitad de los suicidios entre la población de adolescentes varones es atribuible a la discriminación por orientación sexual. En el año 2006, 2.504 hombres se quitaron la vida en España, tres veces más que las mujeres. El suicidio es la segunda causa de muerte, después de los accidentes de tránsito, para los varones de entre 15 y 35 años. Si se tiene en cuenta que entre el 5% y el 7% de los accidentes de tránsito se atribuyen también a suicidios encubiertos y que hay muertes que quedan ocultas en otras causas, es posible que el suicidio sea la primera causa de muerte en los hombres entre 15 y 35 años. Alertados por estadísticas similares, en Francia se acaba de publicar un estudio epidemiológico sobre una muestra de 933 hombres de entre 16 y 39 años. El informe ha sido elaborado por investigadores independientes bajo la supervisión del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) y sus conclusiones son contundentes: la posibilidad de que un hombre gay o bisexual intente terminar con su vida es 13 veces mayor que para el resto de la población de su misma edad y condición social. El informe revela, asimismo, que uno de cada tres individuos que comete intento de suicidio es homosexual o bisexual. "La tendencia al suicidio en este sector de la población no está vinculada a factores geográficos, socio-profesionales o al hecho de vivir solos o en familia, sino a factores del entorno social, como la homofobia, que origina una merma de la estima personal", afirma Marc Shelly, del Hospital Fernad-Vidal de París y uno de los autores del informe. "Si extrapolamos los resultados, podemos considerar que la mitad de los jóvenes suicidas son homosexuales o cuestionan su orientación sexual". Otros estudios realizados paralelamente por investigadores en Inglaterra, Estados Unidos, Irlanda, Dinamarca y Australia en colectivos de homosexuales jóvenes coinciden en señalar el importante numero de intentos suicidas asociados a esta causa. Los datos indican que hay alrededor del 25% más de intentos de suicidio en la población gay que en la de sus equivalentes heterosexuales. Los portavoces de asociaciones de gays y lesbianas de toda Europa alertan de la situación: "Tenemos que sensibilizar a la comunidad ante una realidad que las familias, educadores y profesionales responsables de acompañar a estos jóvenes continúan ignorando. Los adolescentes con orientación homosexual son el primer grupo de víctimas de abusos y agresiones en las escuelas. Muy a menudo sufren también el rechazo dentro de las propias familias. Las instituciones públicas deben dejar de negar esta realidad. Informes publicados en diferentes países europeos confirman lo que estamos viviendo también en España", declara Antonio Guirado, secretario general de la Coordinadora Gay-Lesbiana de Cataluña. Pero, ¿cómo un joven puede llegar a creer que es mejor el suicidio que ser gay? Cuando los chavales descargan su agresividad en la escuela contra alguno de sus compañeros, utilizan la palabra "marica" acompañada de algún golpe. Al llegar a secundaria uno tiene claro que si eres gay eres marica, y eso significa que eres diferente o anormal y por tanto vas a ser alguien a quien van a humillar o golpear. Y, aunque la mayoría de los chicos gay aprenden a esconderse o pasar, el coste de negar su propia condición tiene un precio muy alto: empiezan a odiarse a sí mismos.Carles, un chaval salido de un instituto de bachillerato de Hospitalet lo describe así: "Era el delegado de la clase y en todo mi entorno se asumía siempre que era heterosexual. Después de dejar el instituto tuve que confrontar mi sexualidad: pero si has vivido tantos años en la escuela oyendo constantes alusiones despectivas y degradantes sobre los homosexuales, construyes una máscara, una especie de parodia a tu alrededor y acabas odiándote a ti mismo. Llegué a considerar el suicidio. Ahora estoy en terapia y me siento mucho mejor". Un artículo publicado por Sell y Becker en 2001 en el “American Journal of Public Health” sobre un estudio realizado en Oregón revela que los jóvenes que pertenecen a minorías de orientación sexual son susceptibles de ser víctimas de violencia y acoso en la escuela, presentan un mayor índice de abuso de sustancias como el alcohol y drogas, además de comportamientos sexuales más tempranos, trastornos de alimentación y mayor riesgo de suicidio. Eso significa que los trastornos mentales y conductuales asociados a la homosexualidad son una consecuencia del rechazo socialEl adolescente debe realizar en estos casos un esfuerzo de adaptación al medio que conlleva la negación de su propia condición y esta disociación de uno mismo es lo que puede llevar a la depresión y a la idea de suicidio. "No puedo contarle a nadie que no soy normal. Sería tan humillante... Mis amigos me odiarían. Quizás incluso me pegarían. ¿Y mi familia? Les he oído tantas veces hablar de cómo odian a los homosexuales, incluso de que Dios odia a los gais también. 'Los gais son mala gente y Dios manda a la mala gente al infierno'Me da mucho miedo cuando hablan así porque están hablando de mí". Éste es un extracto del diario que dejó Bobby Griffin, un chico norteamericano, antes de suicidarse. Tenía 15 años cuando se dio cuenta de que era gay y eso le llevó a un conflicto sin solución: su familia y su religión le habían educado en la creencia de que su orientación sexual era un pecado. Lidia y su marido son miembros activos de la parroquia de una ciudad del cinturón industrial de Barcelona. Su hijo Lucas es gay y tuvo suerte porque ellos aceptaron su condición de homosexual. "Ha sido muy duro para nosotros. Aún no lo hemos compartido dentro de nuestra comunidad y de nuestra familia extensa. A veces, en nuestro grupo religioso oímos comentarios que se refieren a los homosexuales como tarados o pervertidos, y es duro estar ahí escuchando. Tenemos que llevarlo en silencio". Un padre de familia, religioso, y con un hijo gay cuenta: "Nunca olvidaré el día en que hablando de nuestros hijos con un amigo, que pertenece a una comunidad católica, me dijo: 'seré feliz con cualquier cosa que hagan mis hijos, mientras no tenga a ninguno gay. Creo que antes preferiría verlo muerto'. Me quedé en silencio. Supongo que él pensó que su comentario era inocuo, pero yo me sentí muy herido, y me pregunté cómo sería para un hijo suyo gay la experiencia de oír a su padre decir estas palabras". Especialmente en riesgo están los chavales que pertenecen a familias muy conservadoras. Juan pertenece a una familia muy estricta y con valores tradicionales: "Me he criado en un ambiente que considera a los homosexuales enfermos y desviados. Viví toda mi infancia y mi adolescencia aterrorizado con la idea de que pudieran descubrir estos sentimientos malos dentro de mí. Tantas veces había oído a mi padre decir que preferiría tener a un hijo muerto antes que gay...". "Entre los 12 y los 14 años", cuenta Jordi, hijo también de una familia católica practicante, "rezaba cada noche a Dios que me hiciera normal o me matara. Escribí varias notas de suicidio a mis amigos. Si moría quería que supieran que era gay pero nunca mientras estuviera vivo, seria demasiado humillante. Planeé cómo matarme varias veces. Conseguí irme a vivir a Barcelona fuera de este tipo de entorno y ahí empecé a encontrar otros chicos como yo. Eso me ayudó a empezar a sentirme bien conmigo mismo por primera vez en mi vida". Simón no tuvo tanta suerte: cristiano y gay, incapaz de reconciliar sus creencias religiosas y su homosexualidad, se suicidó en su coche. Tenía 24 años. Sobre su vida y su muerte se ha basado la película "Antes muerto que gay". Lo duro de la historia de Simón es la evidencia de cómo las creencias religiosas justifican el perjuicio social que conduce al suicidio de estos chicos. "La ideología antes muerto que gay mata", dijo Harvey Milk poco antes de su muerte. Él mismo predijo que sería asesinado por su activismo gay. "Es muy simple", vaticinó, "esta sociedad quiere ver a la comunidad homosexual muerta. Nos matan directa o indirectamente: uno de los métodos más efectivos y celebrados es el suicidio". De muchos adolescentes que se quitan la vida, nadie sabe que son gais o lesbianas, excepto ellos mismos y ésa es una dificultad a la hora de cuantificar el alcance del problema. Otra razón es que en aquellos casos en que los padres lo saben, esta información sobre la inclinación sexual con frecuencia se esconde. Juana es una de las madres afectadas: "Mi hijo se suicidó hace cuatro años, tenía sólo 17 años. Nadie de nosotros comprendimos el porqué en ese momento, aunque ya presentaba algún signo de depresión. Para mí fue un choque. Al arreglar sus cosas hace tres años comprendí su secreto. Creo que mi hijo era homosexual. Encontré revistas eróticas masculinas debajo de su cama y algunas cartas bastante clarificadoras. Ahora comprendo el dolor que le obsesionaba". Juana termina con estas tristes palabras, las mismas que repiten tantos padres y madres de chicos gais que cometieron suicidio: "Si lo hubiéramos sabido... ¿Por qué no fuimos capaces de mostrarle a nuestro hijo que nos habría dado igual, que le habríamos querido fuera lo que fuera?". Pero la realidad es quela mayoría de los padres educan a sus hijos con la presuposición de que son heterosexuales. Por eso es tan importante la familia, como dice Esther Nolla, responsable de la Asociación de Padres y Madres de Gays y Lesbianas de Barcelona: "Luchamos por los mismos derechos que los heterosexuales precisamente porque creemos en la familia. Ahora parece que la gente lo tiene aceptado, porque todo el mundo tiene un amigo o conocido gay, pero eso no es suficiente. Hay que hacer mucho más trabajo sobre valores y prejuicios. La familia ha de arropar a estos adolescentes chicos y chicas, apoyarles en su búsqueda de identidad sexual y promover una normalización para que puedan después mostrarse socialmente con orgullo y dignidad. Sin el apoyo de la familia esto no es posible". La familia es el lugar donde se transmiten los valores, y también los perjuicios basados en la ignorancia. Los rituales homofóbicos en las familias empiezan cuando se dan por supuesto los estereotipos de género, por eso Esther Nolla defiende una educación que no dé por supuesta la heterosexualidad. A los dos años Tomás se paseaba por la casa con los zapatos de su madre. Su hermano Álex también los probó pero él no le vio la gracia. A los cinco años Álex jugaba con pistolas mientras Tomás encontraba más interesantes las barbies de su hermana mayor. A los seis años, Tomás insistía en ponerse las faldas de su hermana y mientras su hermano Alex decidía a los siete disfrazarse de monstruo por Carnaval, él sugería un vestido de princesa. "No puedes ser princesa" le dice Álex, "los otros niños se reirán de ti". Tomás se queda sorprendido: "Bueno, entonces seré Batman", dice. La de Tomás es claramente una conducta de "no conformidad de género en niños o NCG", que describe a aquellos que de forma consistente exhiben rasgos e intereses claramente femeninos y evitan las conductas más típicas de los chicos, como juegos agresivos. Lo que hace el caso de Álex y Tomás interesante es que no solamente son hermanos sino que son gemelos, lo cual pone en cuestión las teorías dominantes sobre qué es lo que hace a las personas gay: la naturaleza o el ambiente, los genes o las conductas aprendidas. Álex y Tomás no sólo comparten genes, sino que además han sido educados de la misma manera y han vivido toda su infancia en idénticos ambientes, a pesar de lo cual, antes de los dos años los rasgos femeninos de Tomás eran ya evidentes. En lo que todas las teorías coinciden hoy sobre el origen de la homosexualidad es en que esta tendencia, al menos en los hombres, aparece desde el mismo momento del nacimiento. Pero ¿qué es lo que hace a la gente gay? Muchos investigadores coinciden con activistas de la causa en que dilucidar las causas determinantes de la orientación sexual podría contribuir a protegerles frente a la discriminación y facilitaría la aceptación social de la homosexualidad. A medida que las teorías del origen biológicas se han ido haciendo más consistentes, la aceptación y la tolerancia también han ido en aumento. La teoría dominante durante todo el siglo XX es que la homosexualidad estaba relacionada con la educación en la familia. Freud, propuso que madres sobreprotectoras y padres distantes contribuían a hacer que un chico fuera gay. Hoy sabemos que lo que Freud describió es probable que sea más un efecto que una causa. Posiblemente un padre confrontado con un hijo con rasgos femeninos se distancie o muestre rasgos hostiles hacia él, haciendo que la madre se convierta en una figura más cercana y protectora. Es posible que el niño gay, desde sus rasgos más femeninos, se acerque más a la figura materna donde sabe que su sensibilidad será aceptada y acogida. No fue hasta el año 1973 cuando la homosexualidad dejó de considerarse un trastorno mental con diagnóstico propio, según la Asociación Psiquiatrita Americana. "El éxito más importante de la medicina del siglo XX", ironizó William Faulkner, "porque millones de personas en todo el mundo se curaron en un día". El foco científico sobre la orientación sexual se ha movido desde entonces hacia causas biológicas. El Instituto Nacional de la Salud en Estados Unidos está realizando desde 2005 un estudio genético a gran escala financiado por el Gobierno que intenta esclarecer el origen de la orientación sexual. El estudio, realizado por la Universidad de Chicago, ha recibido 2,5 millones de dólares. La muestra está constituida por 1.000 parejas de hermanos gais, y el objetivo del estudio es aclarar el papel de los genes en la orientación sexual. Sin embargo, muchos comparten la idea de Antonio Guirado, de que lo que importa no es el origen de la homosexualidad, "sino derribar las barreras del apartheid social y legal en el que históricamente se nos ha recluido". La labor de quienes están trabajando con estos colectivos vulnerables y también de sus familias se centra en que se acepte la "normalidad" de ser gay o lesbiana, lo cual incluye que las familias puedan aceptar que no han cometido ningún error, que no son culpables de nada y que no hay ninguna enfermedad ni tara en sus hijos. Y comprendan que, en gran medida, está en sus manos que sus hijos homosexuales crezcan con absoluta normalidad y estabilidad. La experiencia demuestra que aquellos homosexuales adolescentes y jóvenes que reciben la comprensión, el apoyo y el respeto de sus familias y el entorno social y escolar ahuyentan el fantasma del suicidio y se desarrollan como adultos emocionalmente equilibrados con la seguridad de que su dignidad como seres humanos libres e iguales será respetada y podrán vivir con plenitud su orientación afectiva.

domingo

EMBAJADORES DEL ARCOÍRIS: RYAN MATHENY


Nota de prensa de la Embajada de EE UU 

Charla del Agregado Cultural Adjunto en el IES Duque de Rivas en conmemoración del Día de los Derechos Humanos (10 de diciembre)

El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en 1948.
Para celebrar el que será el 70 aniversario el próximo año, el Agregado Cultural Adjunto Ryan Matheny Garrido, dio una charla a más de 80 alumnos del IES Duque de Rivas. A través de un recorrido por la ciudad de Washington D.C. y sus monumentos, Ryan habló sobre los movimientos por los derechos civiles en EE.UU. y el trabajo del Departamento de Estado y sus embajadas por la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Invitado por la Tutoría de atención a la diversidad sexual y de género (Tutoría LGBTI+H) del IES Duque de Rivas, Ryan participó también en uno de los Desayunos por la Diversidad que se celebran cada jueves en el instituto, con el objetivo de  trabajar la diversidad afectivo-sexual en el centro y a servir de referencia y ayuda a los estudiantes LGTB que allí estudian. Este proyecto educativo ha logrado este año la mención de honor en el Premio a la Acción Magistral 2017, el cual se otorga cada año al mejor proyecto español que promueva la transmisión de valores prosociales entre el alumnado.