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POESÍA

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DECLARACION

RECOMENDACIONES ONU

RECOMENDACIONES ONU

homofobia escolar

d

esc

CORTO

homofobia

* IMPRESCINDIBLE BENEDETTI *

* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

jueves

CUALIDADES DE LA CONCIENCIA : OBSERVACIÓN



THOMAS TROBE / KRISHNANANDA - ESCUELA DE VERANO
Normalmente, cuando estamos incómodos, con dolor o ansiedad, nuestra reacción inmediata es intentar cambiar la situación. Nuestro niño interior no tolera estos sentimientos bien y nos pone una fuerte presión para "salir" de lo que sea que esté provocando el dolor. Hace falta un cambio interior importante para no huir, sino observar, sentir y permitir lo que sea que suceda. La inspiración para observar no viene de nuestro niño interior, viene de nuestro meditador.
Cuando me golpea el dolor o la ansiedad, puedo sentir cómo mi niño interior tira con fuerza, pero gradualmente también puedo sentir el meditador interior, que dice: "Espera, para, siente, deja que pase. Puedes aprender si te quedas a experimentarlo y tienes el espacio interior para acogerlo, sentirlo y mantenerte con eso". Mi meditador interior impide que haga algo y lo reemplaza por observar. Éste es un cambio radical de nuestra mente que ha estado tan condicionada por la energía occidental de velocidad, resolver problemas y hacer.
Es fácil identificarse completamente con nuestro proceso emocional. La conciencia meditativa es independiente y nos da la habilidad de aceptar el pánico, la incomodidad y el dolor que hay dentro. Con esta indiferencia no cortamos los sentimientos, sino que les damos más espacio para existir. Al tener más espacio interior, el deseo de escapar de los sentimientos incómodos no es tan acuciante.
Cuando puedo confiar en tener suficiente espacio interior para aceptar y mantenerme presente con los sentimientos dolorosos, puedo escoger no huir de ellos. El meditador interior me da esa confianza lentamente. Por ejemplo, en el pasado yo evitaba sentir dolor cuando me separaba temporalmente de mi pareja. No sentía el dolor de la separación porque nunca me permití acercarme lo suficiente. De hecho, normalmente, incluso me sentía aliviado por tener espacio y porque nadie me presionara para relacionarme o abrirme. Recientemente eso ha cambiado. Ahora la separación me produce dolor, ansiedad e incluso pesadillas de abandono que probablemente siempre han estado profundamente enterradas en mi interior.
Al hacer este trabajo me doy cuenta de que, haga lo que haga, no puedo evitar sentir el vacío y el abandono, así que estoy más dispuesto a aceptar la experiencia cuando se presenta. Reconozco la ansiedad y sé lo que la provoca. No la juzgo tanto y también sé que hay suficiente espacio interior para permitirle que surja.
Cuando estamos observando, miramos desde un espacio donde podemos separarnos del drama emocional pero al mismo tiempo podemos continuar sintiendo. Esto sana a nuestro niño. No nos vamos a morir, y sorprendentemente descubrimos que, por el contrario, la existencia nos acuna místicamente.

Mi maestro ha descrito de la siguiente forma lo que es observar:

"Uno tiene que empezar por observar el cuerpo, cómo caminas, cómo te sientas, cómo te acuestas, cómo comes. Deberíamos empezar por lo más sólido, porque es más fácil, y luego pasar a experiencias más sutiles. Deberías empezar por observar los pensamientos, y cuando ya eres un experto observando los pensamientos, deberías empezar a observar los sentimientos, deberías empezar a observar tus estados de ánimo, que son incluso más sutiles y más vagos que tus sentimientos.
El milagro de observar es que, a medida que observas tu cuerpo, tu observador se hace más fuerte, a medida que observas tus pensamientos, tu observador se hace más fuerte. Cuando estás observando tus estados de ánimo, tu observador es tan fuerte que puede seguir siendo él mismo, observándose a sí mismo, al igual que una vela en una noche oscura no solo ilumina todo alrededor de ellla, sino que también se ilumina a sí misma.
Encontrar al observador es el mayor logro en espiritualidad, porque el observador en ti es tu alma misma; el observador en ti es tu inmortalidad".
OSHO, El mayor desafío. El futuro del oro ".