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MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

domingo

LAS FÁBRICAS DE MUERTOS - II

Testimonio de Pierre Seel acerca del
campo de concentración de Schirmeck.

.. ..
En los campos, los homosexuales eran sometidos a las mismas privaciones, brutalidades, trabajos forzados, experimentos médicos... pero además llevaban un triángulo rosa por lo que eran sometidos a vejaciones aun más graves. Algunos fueron dejados a los perros de las S.S. para que los devorasen antes que a los otros deportados”. En la página http://perso.wanadoo.fr/d-d.natanson/euthanasie.htm, leemos: En la Alemania de entreguerras, científicos racistas como K. Binding y A. Hoche desarrollaron las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de “vidas sin valor”, de “existencias superfluas”, de “espíritus muertos”, de “envoltorios humanos vacíos”. Esta concepción, llamada “eugenismo” se inspiró en la idea de Darwin de la “lucha por la vida” y condujo a la exterminación de “seres inferiores”: alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos, débiles de espíritu, inválidos y enfermos incurables. A través de la prensa y de la radio los nazis fueron acostumbrando poco a poco a los alemanes a concebir y a admitir una especie de “eutanasia” para estas personas. Además también se justificaba estas muertes porque, según ellos, eran personas incapaces de desarrollar un trabajo pero que consumían los recursos y esto era inadmisible para un país en guerra. Este es, por ejemplo, un problema de matemáticas que resolvían los niños en las escuelas nazis: Un enfermo mental cuesta diariamente unos 4 marcos, un enfermo 5,50 marcos, un criminal 3,5 marcos y un apprenti 2 marcos.
1. Haced un gráfico con estas cifras.
2. Según prudentes estimaciones, hay en Alemania 300.000 enfermos mentales, epilépticos, etc. que reciben cuidados permanentes. Calculad cuanto cuestan anualmente estos 300.000 enfermos mentales y epilépticos. ¿Cuántos préstamos a fondo perdido (no reembolsables) de 1.000 marcos se podrían hacer para jóvenes matrimonios si este dinero pudiera ser ahorrado? Citado pro H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten una Loening, 1962. La solución fue simple para los nazis: Había que deshacerse de los enfermos mentales y los epilépticos. Una circular del ministerio del Interior alemán datada el 18 de agosto de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar qué niños nacían con deformidades. A éstos se les mataba enseguida mediante inyecciones de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas y para estudiar los modos de aplicación de este tipo de “eutanasia”. El 1 de octubre de 1939 una carta de Hitler (datada sin embargo el 1 de septiembre de ese mismo año) autorizaba a los médicos a: “proporcionar una muerte misericordiosa a los enfermos incurables”, según su apreciación: “tan rigurosa como sea posible”. La operación de eliminación de internos de los hospitales y manicomios comenzó en octubre de 1939, disimulada bajo el nombre de “código T4” (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín). La operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control (que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida en los dossieres), el traslado a uno de los seis institutos de “eutanasia” repartidos sobre todo el territorio, la ejecución mediante monóxido de carbono (las inyecciones de morfina y de escopolamina se mostraron ineficaces), la incineración y una notificación de defunción y de condolencias para las familias. Publicado en E. Kogon, H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret d’Etat, París, Editions de Minuit, 1984. Aunque las operaciones se desarrollaban con gran discreción, usando un lenguaje codificado, los rumores circulaban y las familias se inquietaban. Las iglesias protestante y católica se alarmaron. El 3 de abril de 1941, monseñor von Galen, obispo de Münster, denuncia estos asesinatos. Fue seguido por los obispos de Fulda y de Limburg. El 24 de agosto de 1941 Hitler ordenó oficialmente la detención del programa T4. En esta fecha las víctimas eran ya 70.273 repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg, 8.601 en Bemburg, 18.269 en Hatheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en Hadamar. En la realidad, la eliminación de enfermos mentales e incurables continuó discretamente hasta 1945. Los centros de “eutanasia” recibían además convoyes de detenidos procedentes de campos de concentración que habían sido juzgados inútiles para el trabajo. Los documentos señalan la muerte, por ejemplo, de 5.000 detenidos procedentes de Mauthausen y de otros 3.000 de Dachau. El número de víctimas estimado en esta segunda fase de la operación T4 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos judíos internos en establecimientos terapéuticos fueron matados de esta manera. La “eutanasia” permitió a los nazis asesinar a más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera vez que se realizó un exterminio biológico justificado por el concepto de “higiene racial”; y la primera vez que fueron experimentadas las cámaras de gas que luego se usaron en las exterminaciones masivas de prisioneros de campos de concentración. Por supuesto que hay muchísimos repórteres de la brutalidad ejercida por el mando nazi durante este período aciago, testimonios y testigos presenciales, documentos oficiales y fotografías que hacen indiscutible que todos estos hechos ocurrieron. Por eso resulta insólito en nuestros días, que existan opiniones como la reciente declaración del Obispo católico británico ultraconservador Richard Williamson, que recientemente ha negado que las cámaras de gas nazi se hubieran utilizado para exterminar a millones de judíos, afirmando que en el Holocausto no murieron seis millones de personas sino solo entre 300.000 y 400.000, pero sin que en esto hubiera ni las torturas ni los asesinatos masivos de que se habla, declaración contenida en una entrevista grabada en Alemania en Noviembre de 2008 y divulgada el 21 de Enero pasado por la televisión sueca Svt. Tras la difusión de esta entrevista, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X resolvió relevar a Williamson como director del seminario "Nuestra Señora Corredentora", que esa Orden tiene en la localidad de La Reja, a unos 40 kilómetros de Buenos Aires y el Gobierno argentino determinó expulsarlo del país, considerándole persona non grata. En 1933, la población judía de Europa, según estadísticas de esa época, se estimaba en algo más de nueve millones de personas. Estas vivían o estaban radicadas junto a sus familias en la mayoría de los países que Alemania ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945, dos de cada tres judíos europeos había sido ejecutados como parte de la llamada “Solución Final”, que no era sino el plan de eliminación, bajo cualquier forma de todos los judíos en Europa. Más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados o murieron de hambre, enfermedad, descuido, o maltrato. Los alemanes mataron a los intelectuales polacos y deportaron a millones de ciudadanos polacos y soviéticos a los campos de trabajos forzados de Alemania o de la Polonia ocupada. Los nazis exigían a los judíos usar insignias o brazaletes blancos con la estrella de David con fondo azul que los identificaban como judíos Esta operación fue obra de las Divisiones Einsatzgruppen que eran una especie de equipos móviles de matanza. Los Einsatzgruppen eran unidades de las SS y personal de la policía alemana. Bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD), los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente en la Unión Soviética ocupada. A diferencia del proceso de deportar judíos de los “ghettos” a los campos de concentración, los Einsatzgruppen venían directamente a las comunidades judías y las masacraban. La estrategia era aminorar costos de traslado de prisioneros y como forma de descongestionar los centros de aniquilación masiva. Más de un millón de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por estos equipos. El campo de exterminio más grande era Auschwitz-Birkenau en Polonia, que para la primavera de 1943 operaba cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B). Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día en Auschwitz-Birkenau. Para noviembre de 1944, más de un millón de judíos y decenas de miles de Roma, polacos, y prisioneros de guerra soviéticos habían sido gaseados ahí. Otro campo en Polonia, Majdanek, inicialmente un campo de prisioneros de guerra y luego un campo de concentración, era también un sitio de exterminio masivo. Alrededor de 170.000 prisioneros murieron en Majdanek; virtualmente todos eran judíos, soldados y civiles soviéticos, y civiles polacos. Las cifras aproximadas de las personas muertas por gas y otros medios (fusilamiento, ahorcamiento, palizas) no son determinables en base a la documentación disponible. Los últimos dieciocho mil prisioneros judíos del campo fueron fusilados en fosos el 3 de noviembre de 1943, en la operación “Festival de la cosecha” (Aktion Erntefest), mientras parlantes poderosos trasmitían música a fuerte volumen. Una de las primeras medidas de segregación racial tomada por los nazis al inicio de la guerra fue la creación de “Ghettos”, que eran distritos urbanos, enrejados y aislados de todo contacto con el resto de la comunidad rodeados con muros, rejas de alambre de púas y portones con vigilancia militar que impedía el acceso al exterior. El trato para los que vivían allí era ignominioso. Privados de casi todos sus derechos, de bienes y medicinas, hacinados y carentes de todo tipo de ayuda asistencial, cundía el hambre, la escasez y las enfermedades, sobre todo por la falta de servicios de salud que resultaron en graves brotes epidémicos y una alta mortalidad. Los nazis crearon más de 400 Ghettos por toda Europa, que fueron los precursores del estado de persecución y asesinato colectivo que esperaba en los años siguientes a los judíos. Con la implementación de “La Solución Final” en 1942, los alemanes sistemáticamente destrozaron los Ghettos y deportaron a sus habitantes sin distinción de edades a los “Campos de Exterminio”, donde fueron masivamente ejecutados. Algunos judíos, los más fuertes y robustos, fueron trasladados desde los Ghettos a “Los campos de Trabajo Forzado” o más bien conocidos como “Campos de Concentración” donde fueron muriendo por maltrato físico y hambre. Los campos nazis de exterminio cumplieron la función exclusiva del asesinato en masa. A diferencia de los campos de concentración que servían primeramente como centros de detención y trabajo, los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fábricas de muerte”. Más de tres millones de judíos fueron eliminados en los campos de exterminio mediante gas o fusilamiento. Las SS consideraban estos sitios como “un secreto de Estado” y para disimular y luego borrar todo rastro de la actividad de estos recintos donde estaban las cámaras de gas, un grupo especial de soldados, los SonderKommandos estaban encargados de la triste y macabra tarea de rescatar los miles de cadáveres sacrificados día a día, limpiar el lugar y luego cremarlos en hornos de gran poder creados exclusivamente por el Estado para este propósito. Muchos de estos sitios, cumplido su ciclo fueron transformados en parques o camuflados de industrias productivas. Había campos de exterminio en toda Europa, en Alemania, Polonia, Austria, Países Bálticos, Países Bajos y Francia. Todos ellos, estaban custodiados por Equipos especiales de las SS llamados “Unidades de la calavera” (Totenkopfverbände) que vigilaban los campos y competían unos con otros en crueldad. Algunos campos y ciertas áreas dentro de los campos de concentración eran designados específicamente para mujeres. En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck hasta la liberación en 1945. Annelies Marie "Anne" Frank, conocida en castellano como Ana Frank fue una niña judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Amsterdam. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado por las fuerzas aliadas. Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank. En 1942, un campo de mujeres fue creado en Auschwitz (donde las primeras prisioneras eran las mujeres deportadas de Ravensbrueck). En Bergen-Belsen, un campo de mujeres fue creado en 1944. Miles de prisioneras judías de Ravensbrueck y Auschwitz fueron transferidas a Bergen-Belsen. En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados. Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y gitanas para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación. Las mujeres judías embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos o eran forzadas a hacer abortos. Aunque los judíos eran el objetivo principal, los nazis también dirigían el racismo a los gitanos roma. Las interpretaciones de las Leyes de Nuremberg de 1935 (que definían a los judíos por sangre) fueron luego adaptadas para incluir “los roma”. Los nazis calificaron los roma como no trabajadores y “asociales”, improductivos e inadecuados socialmente. Los roma deportados al ghetto de Lodz estuvieron entre los primeros muertos en los camiones de gas en el campo de Chelmno en Polonia. Los nazis también deportaron los roma al campo de Auschwitz-Birkenau, donde casi todos de ellos murieron en las cámaras de gas. En los últimos meses de la guerra, los prisioneros de los campos fueron llevados por tropas de las SS en marchas forzadas, o “marchas de la muerte”, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de prevenir la liberación de gran cantidad de prisioneros por los Aliados. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar y liberar prisioneros de campos de concentración, muchos de los cuales habían sobrevivido a las marchas de la muerte. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la rendición incondicional de las fuerzas armadas alemanas en el oeste el 7 de mayo, y en el este el 9 de mayo de 1945. El Duce (voz italiana que signiica Jefe) Benito Mussolini, en Abril de 1945, trató de escapar a Suiza donde fue capturado y ejecutado cerca del lago de Como por la resistencia italiana junto a su amante y compañera Clara Petacci y otros colaboradores. Su cuerpo fue llevado a Milán donde lo colgaron cabeza abajo en una gasolinera del Piazzale Loreto para confirmar públicamente su muerte, y como gesto de humillación y venganza ya que en ese mismo lugar se había colgado meses atrás los cadáveres de unos partisanos. El cadáver del Duce fue desmembrado y enterrado en secreto en el cementerio de Musocco en Milán, de donde sería robado al año siguiente por un grupo de neofascistas, que lo entregaron a los padres franciscanos del convento Angelicum de Pavía. En 1957 le fue confiado a Donna Rachele, que al recibir los despojos del que había sido su marido, exclamó: “El que después de vencer, se venga... ¡Es indigno de la victoria!”- A continuación se procedió a enterrarlo en Predappio, su lugar de nacimiento. El 29 de abril, Hitler se suicidó. Berlín fue capturada por las fuerzas soviéticas en mayo de 1945. En agosto, la guerra en el Pacifico terminó, poco después de que los EE.UU. usaran bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando instantáneamente ciento veinte mil civiles. Japón se rindió formalmente el 2 de septiembre. Adolf Hitler, murió a los cincuenta y seis años junto a su amante Eva Braun 23 años menor que el en su "bunker" subterráneo de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejercito rojo de la Unión Sovietica. Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo. En 1955 los rusos confirmaron inicialmente la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo, que los rusos tenían los cuerpos. Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo de Hitler, el resto fue incinerado y las cenizas fueron lanzadas al alcantarillado de dicha ciudad.