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LIBRO RECOMENDADO


Luis Antonio de Villena llegó al colegio Nuestra Señora del Pilar de la capital de España en octubre 1962. El edificio, de estilo neogótico, está enclavado en pleno barrio de Salamanca y por sus aulas pasaron personajes de la vida pública española como Luis María Anson, Juan Luis Cebrián, Alfredo Pérez Rubalcaba, José María Aznar, Luis Alberto de Cuenca y Fernando Savater, entre muchos otros. De Villena se fue en 1968. Se prometió a sí mismo que nunca más, nunca, querría saber nada de ese colegio. Sin embargo, en 2005 publica 'Mi colegio', un libro donde describe con pelos y señales su experiencia en este elitista centro dirigido por los marianistas. Es el relato descarnado de un adolescente, la confesión de un escolar atormentado.
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Tímido
«Es una parcial biografía donde yo cuento mi educación en el mundo del nacionalcatolicismo y en un colegio de la alta burguesía, muy 'chic', donde van de la mano la religión y el machismo», asegura el escritor. «Yo fui acusado de ser raro, simplemente porque yo era tímido y no me gustaba jugar al fútbol; eso me marcó como diferente sin yo pretenderlo. Para mí fue una especie de tortura de la que logré escaparme a través de la literatura». «Yo entro en el colegio -añade el poeta madrileño- como una especie de paria y salgo fortalecido por el interés a la literatura. La literatura se convirtió y es mi salvación, dentro de ese mundo dominado por una educación muy dura y muy machista. Lo más terrible es que no se lo podías contar a nadie, ni siquiera a tu familia, porque la propia familia reclamaba mano dura».

Normas
En el libro, Luis Antonio de Villena resalta el miedo que existía, «miedo a las normas, a los profesores, pero sobre todo a los alumnos, a ciertos alumnos, porque los agresores eran muy pocos, eran cuatro o cinco, pero los otros, la inmensa mayoría silenciosa, los que no te decían nada, tampoco te defendían». A juicio del escritor, «la mayoría silenciosa es lo peor que se puede ser en la vida; es como no tener ideas, sentimientos y valores propios». Lo «más triste» de su vida de alumno fue, para De Villena, «que estabas completamente solo, porque cinco te acosaban pero los demás no hacían absolutamente nada para defenderte». La consecuencia de todo ello, recalca el autor de 'Mi colegio', es que «te haces un descreído del género humano, pero no a los 20 años sino a los 13. Me di cuenta demasiado pronto de que los seres humanos somos frecuentemente malas personas».

Sin perdón
Luis Antonio de Villena quiere dejar claro que el libro no es un ajuste de cuentas contra nadie, y «tiene aspectos sombríos y otros luminosos, porque yo salí del colegio como un alumno brillante». Además, en la narración existen «dos niveles, dos personas que hablan: el niño que cuenta con rabia lo que le hacen sufrir y el 'yo' adulto que quiere pasar página y que incluso ha perdonado. Pero el niño que subsiste dentro de mí y fue agredido y hostigado, él no ha perdonado y grita su rabia y les desea a sus torturadores todo el daño posible». Agrega: «El niño no ha perdonado, porque no puede; el adulto sí». Luis Antonio de Villena admite que su libro es también un retrato sociológico de la España de hace 40 años. Reconoce que el país ha cambiado mucho, pero cree que «ha quedado el machismo, menos que antes, con muchas más limitaciones y propaganda en contra, pero el machismo sigue existiendo».

Religión
Para él, otra rémora del pasado franquista en la España de hoy «es la cosa de los obispos, que siguen pensando que ellos son los que gobiernan, porque han gobernado el país durante mucho tiempo y tienen la idea de que ser español es ser católico, una identidad que se creó con Felipe II». Al autor de 'El charlatán crepuscular' le parece «estupendo que algunos quieran ser católicos», pero pide a «los obispos que, por favor, nos dejen en paz a los que no queremos asociar el hecho de ser español con ser católico».