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* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

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EDUCACIÓN PRIMARIA UNIVERSAL


JESÚS NIETO y ÁNGEL ESTEBAN
Huachipa es un desierto de polvo y arena al este de Lima, Perú. Un polvo que todos los días respira Abel que a sus 14 años trabaja en una ladrillera. Su jornada empieza a las seis de la mañana, por las tardes va a la escuela. En el aula esconde su mano derecha llena de callos y más grande que la de otros niños. Su mano le delata: es un niño trabajador. Abel es buen alumno, le apasionan las matemáticas. Sin apenas tiempo para estudiar se enfrenta al examen final. Necesita aprobar si quiere cambiar su futuro. Abel apenas tiene amigos, ni pareja, ni tiempo para buscarlos, pero sí una familia pobre que necesita su sueldo para sobrevivir. Todo su tiempo libre lo dedica a su educación. Sabe que sólo así podrá soñar con un futuro y evitar la explotación laboral. Mientras otros juegan, él dibuja con tiza raíces cuadradas en las paredes de hojalata de su chabola. Cuando termine la secundaria quiere estudiar mecánica. El 85% de los niños de Huachipa trabajan. La cifra asusta ¿Puede un pueblo desarrollarse con esa cantidad de niños trabajadores? Es un círculo vicioso. Los niños trabajadores acaban abandonando la escuela y consiguiendo trabajos precarios y teniendo hijos que también trabajarán desde pequeños. Por eso Abel es un chico extraordinario, porque después de una larga jornada de trabajo lo normal es estar cansado, dormirse en clase y no tener ningunas ganas de hacer los deberes. Lo normal es que los niños acaben renunciando, porque no pueden más. Si Abel pone tanto empeño es porque tiene muy claro que su educación es lo único que puede cambiar su futuro. ¿Se siente Abel diferente al resto de niños? Sí y eso no es bueno. No ha tenido infancia, es un adulto en un cuerpo de niño. Sus amigos tienen 30 ó 40 años. Abel no tiene pandilla y nunca se le ha pasado por la cabeza quedar con una chica que le guste. Ojalá que su sacrificio no se convierta también en polvo. ¿A qué quiere dedicarse Abel cuando sea mayor? Abel quiere ser mecánico para arreglar los camiones que transportan los ladrillos que él carga. La pobreza le impone unos límites, ni siquiera se plantea la posibilidad de ir a la universidad. Abel es realista, piensa que siempre será mejor arreglar coches que cargar ladrillos a destajo día y noche. Si consigue un sueldo decente y que no le exploten habrá valido la pena el esfuerzo. Quizá sus hijos podrán vivir otra realidad. ¿Qué pueden hacer los maestros para evitar que los niños trabajen? Más bien poco porque sin el sueldo de los niños muchas familias no podrían subsistir. Ésta es una historia sin malos ni buenos. El momento más duro para los maestros es cuando un niño les dice que tiene que abandonar los estudios y ellos no pueden hacer nada para evitarlo. Cuando los niños dejan el colegio rompen con el único vínculo que les ataba a la niñez y a la posibilidad de tener un futuro.