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MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

martes

EL ACOSO A TRAVÉS DE LA RED - I


“La sociedad moderna, que ha conseguido un nivel de educación formal sin precedentes, también ha dado origen a nuevas formas de ignorancia”
....
Jean Claude Michéa
...
A menudo aparecen noticias en los medios de comunicación relatando abusos, grabaciones de agresiones que se cuelgan en Internet, y otros casos de acoso en la red. También sabemos que algunos adolescentes son víctimas de correos electrónicos groseros o de mensajes al móvil amenazantes, son expulsados de los chats donde participan o llamados con motes y criticados e insultados en el Messenger, en los Blogs o Fotologs. Entendemos que estos fenómenos requieren nuestra atención, más teniendo en cuenta la escasa alfabetización informática que poseemos, así como el hecho que se trata de realidades que se originan y cambian a una velocidad vertiginosa. Por poner algunos ejemplos, Youtube, el lugar web que permite a los usuarios bajar, ver y compartir clips de vídeo en Internet fue creado en el año 2005. Desde entonces el uso del vídeo en la red se ha extendido a pasos agigantados. Hoy en día Youtube tiene alojados más de 100 millones de vídeos y registra más de un millón de visitas diarias (diario El País). También, los sistemas de mensajería instantánea y gratuita “arrasan” entre los chicos y chicas. Diariamente lo utilizan miles de adolescentes en este país para chatear y comunicarse. Como profesionales de la educación no podemos obviar la importancia de estos fenómenos. Podemos empezar por diferenciar algunos elementos. ¿De qué estamos hablando? Es obvio que las nuevas tecnologías de la información han creado una nueva manera de comunicarse. No entraremos a analizarla pero es un hecho que debemos tener presente. Los niños y jóvenes navegan por un medio donde hay una absoluta falta de referentes y muchas veces son ajenos al riesgo que conlleva una navegación sin unos mínimos de seguridad. Según un estudio, los padres controlan menos sus hijos e hijas en Internet que frente a la TV. Los centros ya utilizan estas formas de comunicación pero un objetivo también debería ser ayudar a construir una ética cibernáutica. En la red, como en otras partes, hay desaprensivos, gente que intenta aprovecharse de los demás, y en el caso de los menores puede ser más fácil. Hace poco tiempo leíamos la noticia de la detención de una persona en el Perú, a la que se acusaba de robo de contraseñas, coacción y abusos sexuales. Según fuentes de la operación el presunto acosador guardaba más de 700 direcciones de correo electrónico y había conseguido grabar más de 80 vídeos eróticos de sus víctimas, a quienes extorsionaba bajo la amenaza de hacerlos públicos a sus amigos, ya que se había introducido en sus ordenadores y tenía la dirección de sus contactos. El engaño, la coacción y el acoso a menores por parte de uno o más adultos se conoce con el nombre de grooming. El grooming es una forma de acoso, que empieza en los espacios personales, blogs y chats donde acuden niños y adolescentes. El adulto (agresor) trata de establecer una relación y un control emocional sobre el menor (víctima), normalmente con finalidad sexual. Debemos diferenciar esta modalidad del ciberbullying que también es una forma de acoso en la red, pero entre iguales.
Ciberbullying
Hablamos de Ciberbullying “cuando un niño o adolescente es atormentado, amenazado, acosado, humillado, molestado de una manera u otra, por otro niño o adolescente mediante el uso de Internet, tecnologías interactivas y digitales o teléfono móvil”. Es necesario que haya menores implicados por las dos partes, o por lo menos el acoso haya estado instigado por un menor en contra de otro menor. Como en el caso del bullying , no hay ciberbullying cuando se trata de hechos puntuales. Sin embargo, el criterio de “hecho puntual” queda un poco difuminado cuando hablamos de agresiones a través de la red. ¿Podemos considerar puntual el hecho de colgar una fotografía o enviar un mensaje ofensivo? Cada vez que alguien lee el mensaje o visiona el vídeo la agresión se repite. El ciberbullying comparte con el bullying los elementos de desequilibrio de poder, reiteración e intencionalidad, y a veces puede ser consecuencia o continuación del bullying escolar. Al revés no es muy frecuente. Debemos tener en cuenta que el uso de las nuevas tecnologías configura unas características propias que hacen diferentes las agresiones online de otros tipos de agresión. La invisibilidad del agresor, el aumento potencial del nombre de espectadores y la falta “de espacios seguros” para la víctima, identifican los problemas de ciberbullying. Debemos considerar que muchas conductas que niños y niñas manifiestan en la red, son el reflejo de lo que exhiben los mass media, y también que “la violencia y especialmente la ordinariez de los medios de comunicación son los síntomas de una patología social más profunda”. El mismo autor sugiere que “debemos tomar partido contra la crueldad gratuita, la vulgaridad y la explotación sexual en los medios de comunicación”. Se trata de un fenómeno emergente y en crecimiento, favorecido por varios factores:
1) Disponibilidad cada vez mayor de acceso a Internet y características propicias de la red por la rápida distribución de mensajes, fotos, etc.
2) Minimización del daño causado a la víctima. A menudo se utiliza la justificación de que “no se puede causar daño a través de la red”. A nuestro entender enlaza con el concepto de la “violencia espectáculo” que podemos ver en los mass media. Se trata de la happy violence, la violencia sin consecuencias.
3) Sensación de impunidad, no cierta del todo ya que el ordenador deja ”rastro” de navegación.
4) Adopción de roles ficticios, fantasías. Facilidad para la utilización de “máscaras” que favorecen la impunidad de la agresión.
5) Las víctimas no suelen denunciar por miedo a la pérdida de “privilegios de uso” (por ejemplo que los adultos no les dejen conectarse a Internet, que les confisquen el móvil, quedar fuera del círculo de iguales...)