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* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

domingo

AMANECER

El paso del tiempo ha tamizado todos los detalles y es difícil recordar cómo sucedió aquello. Debía tener yo entonces 4 o 5 años de edad, y pasaba mis ratos libres jugando en solitario en la soleada galería de casa, que para mí resultaba inmensa y llena de tesoros. No sabría decir con exactitud el cómo y el porqué de aquello, pero sí recuerdo con nitidez el uniforme del colegio de mi hermana tendido a secar en las cuerdas de esparto que atravesaban la habitación. También recuerdo con absoluta precisión la imagen de mis rodillas desnudas asomando por debajo de los pliegues de la falda azul del uniforme y la sensación de incrédulo bienestar que sentí al verlas. ¡Era tan sencillo! ¡Un simple vestido era la diferencia entre mis hermanas y yo! Mis piernas eran idénticas a las de ellas, y la cintura, y el vientre.....y todo. ¡Podía ser como una de ellas cuando quisiera! Podría ser como ellas, llevar el pelo largo, jugar como lo hacían ellas, vestirme como ellas, no diferenciarme en nada de ellas... Asombrada con mi descubrimiento, fui a buscar a mi padre a su despacho para contarle mi hallazgo: "Papá, mira, soy una niña..." Recuerdo el enorme sentimiento de injusticia que me llenaba, tumbada sobre las piernas de mi padre, mientras recibía sus azotes. No sentía siquiera sus golpes, y nunca se los he tenido en cuenta. Sin embargo, sí lloré. Lloré mucho tiempo, horas, días... pero no por los golpes, sino por la implacable certeza de que nunca sería como ellas. ¡Pobre padre mío!. ¡Qué difícil debió ser también para él!. No tenía razón, y sin embargo, hacía lo que pensaba que era mejor para mí. Eran otros tiempos... y la vida también era muy diferente.
Eloísa