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MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

viernes

TESTIMONIO

HERNAN TORO - COLOMBIA

En pleno medioevo, cuando los cristianismos de todo tipo torturaban e incineraban a la población políticamente incómoda para ellos, la rama católica de esas religiones apelaba a una medida bastante hipócrita para asegurar que "no mataba". Después de las indagaciones en las mazmorras de la Santa Inquisición, tras obtener confesiones ridículas por medio de la tortura, actuaban con toda justicia y entregaban al reo, junto con las pruebas, a las "autoridades civiles" (que obviamente estaban controladas por ellos), para que administraran justicia: la horca o la hoguera. Es que en ese aspecto fueron ejemplares: colaboraban perfectamente con la "justicia civil", para matar a los blasfemos y herejes. Hay que reconocer que en años recientes, el Papa Juan Pablo II ofreció públicos perdones muy descafeinados por los abusos cometidos por la iglesia. Hace pocos años, estalló en Estados Unidos lo que fue el peor escándalo en la historia reciente del Catolicismo. Se descubrió la profundidad del mal causado por sacerdotes pederastas, la negligente forma de tratar a los culpables, y sobre todo, el total desamparo de las víctimas. Bueno... curas pederastas no es algo nuevo, dirían algunos. Incluso mi madre de crianza, una ex-monja Carmelita que me adoptó poco después de que mi madre muriera de coma hepático cuando yo tenía 22 meses, me enseñó desde que yo era bien niño que los sacerdotes eran como canales que repartían la "gracia" de Dios, justo como el agua de una fuente: el canal podría ser de barro, de bambú, de lata, o de pvc, en todo caso, la gracia Divina llegaba a los fieles. Más aún, ella me enseñó muy bien que los sacerdotes eran humanos, y que no se podía juzgar a toda la institución, por las acciones de algunos curas deshonestos. La iglesia era "Santa" independientemente de que algunos de sus pastores sean unos malditos pederastas. Por eso siempre he pensado que rechazar la fe católica, sólo porque algunos curas fueran delincuentes o criminales, es un claro non sequitur. Una doctrina o una institución no se puede juzgar como verdadera o falsa, sólo por las acciones de algunos de sus miembros descarriados... (fueron muchos otros razonamientos lógicos de índole científica los que me alejaron de la creencia en Dios). No obstante, ninguna de las enseñanzas de mi beata madre de crianza se aplican en este caso por un motivo aterrador. Hace unos años, la serie Panorama de la BBC, realizó un documental conmovedor que examinó concienzudamente los casos de abusos sexuales en la iglesia. No sólo analizó los sucesos, sino la razón por las cuales fueran masivos. Estudió casos en Irlanda, Inglaterra, Estados Unidos, y Brasil. Y lo que descubrió fue algo que nadie se hubiera imaginado. La actitud de secretismo, de proteger al pederasta, de mandarlo a otras diócesis alejadas para alejar el escándalo, de obligar silencio sobre las víctimas so pena de excomunión, el mandato a los abusados de no denunciar penalmente al agresor, todo ello no eran casos aislados; no era un canal de barro para la Fuente de Gracia: era la ejecución de una directiva secreta del Vaticano, más específicamente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, llamada "crimen sollicitationis", escrita en latín, y enviada a todas las diócesis, para mantener en caja fuerte, y que explicaba a los Obispos cómo tratar los casos de pederastia.

Esta medida nefasta de la Iglesia, señalaba entre otras cosas, que:

  1. Se exigiera a las víctimas que no hicieran demandas penales contra los curas abusadores.
  2. Que se les prohibiera hablar del suceso, excusándose hipócritamente en el "secreto de confesión", ¡como si tal secreto fuera obligante sobre la víctima y no exclusivamente sobre el cura!
  3. No denunciar a las víctimas ante las autoridades competentes...¡Cuán conveniente!... Justo lo opuesto de lo que hacían cuando la víctima era un hereje y lo entregaban al brazo civil para que fuera incinerado.
  4. Reasignar al pederasta a otras parroquias alejadas... una carta blanca para seguir violando niños.

Pero lo más grave era lo que no indicaba. En ninguna parte del documento se hace alusión a la protección de las víctimas, ni a "entregar al brazo civil de la autoridad" a los abusadores, como con tanta rapidez hacían en la época en que la Congregación para la Doctrina de la Fe recibía su nombre macabro de "Santa Inquisición". El responsable de hacer cumplir estas normas, en un buen lapso de tiempo desde su expedición en 1962, fue el, en ese entonces, Cardenal Joseph Ratzinger, hoy conocido como "Su Santidad Benedicto XVI". Es crudo, pero real. El encargado principal de ocultar los crímenes de pederastia de los curas católicos, fue el papa actual. En 2001, Ratzinger emitió la actualización de "Crimen Sollicitationis", manteniendo el mismo espíritu de la anterior: desamparar a las víctimas, ocultar todo a las autoridades civiles, obligar a callar a abusados y familiares so pena de excomunión... con una adición. Ahora, la competencia absoluta de todos los casos de abuso deja de estar en manos de los obispos para pasar directamente a Roma. Aunque después del escándalo que por fin estalló en Estados Unidos, la iglesia se gastó literalmente un infierno de dinero acallando y conciliando con las víctimas, y aunque se rasgaron las vestiduras por los abusos, la realidad es que tras el boom noticioso, las políticas institucionales romanas ante los curas pederastas siguen siendo las mismas: acallar víctimas, reasignar a los violadores, y permitir que el abuso continúe. Más aún, hoy día los obispos a los que se les requiere enviar judicialmente los archivos para los juicios penales, mantienen todo en secreto, ocultan información y nombres, y terminan violando la ley que los acoje, apelando a cierto grado de inmunidad diplomática, por hacer de "embajadores" del Vaticano. En este caso, la institución no es una fuente de gracias con tubos que la transportan limpia desde la fuente... La cabeza misma de la fuente, junto con todos sus canales están defendiendo por medidas oficiales de la institución a criminales de la peor calaña, trasladándolos, permitiéndoles seguir en su abuso, y nada pasa. Basta ver las declaraciones del Papa recientemente en su visita a Estados Unidos, para detectar cuán sinceras son "sus explicaciones" Dijo: "Es un sufrimiento enorme para la iglesia en Estados Unidos y para la iglesia en general, y para mí personalmente que esto pudiera pasar" ¿Acaso el gran Teólogo Ratzinger no tuvo la suficiente inteligencia para entender qué ocurre con un pederasta cuando no se le demanda, sino que se le envía a otra comunidad inadvertida? Dijo también: "Estoy profundamente avergonzado y haremos lo que sea posible para que esto no vuelva a pasar en el futuro"... De nuevo, el gran intelectual Ratzinger no pudo prever desde hace décadas lo que pasaría si seguía las directrices de "Crimen Sollicitationis"... ¿Acaso, cuando en 2001 emitió su actualización, no estaba consciente de que la solución era entregar a los curas violadores como cualquier criminal a la ley? Es difícil convencerse de la sinceridad de esa "vergüenza" ante las medidas cómplices que ha avalado. También afirmó: "Es vuestra responsabilidad dada por Dios como pastores el cerrar las heridas causadas por cada transgresión de confianzas, para fomentar la sanación, promover la reconciliación, y alcanzar con preocupación amorosa a aquellos tan seriamente equivocados" De nuevo, es una actitud lamentable. En ninguna parte de sus discursos en suelo Estadounidense insta a los criminales a entregarse a la justicia. Después de décadas de encubrimiento sigue defendiendo a los victimarios. Y en un ejemplo perfecto de hipocresía, dijo: "Responder a esta situación no ha sido fácil y, como indicó el presidente de vuestra conferencia episcopal, fue a veces muy mal manejado"... ¿A VECES? ¡SIEMPRE! Institucionalmente la Iglesia Romana tenía directrices para que SIEMPRE se acallara a las víctimas, SIEMPRE se trasladara a los victimarios a otras comunidades con más víctimas inocentes, SIEMPRE se negó dar aviso de los predadores sexuales de sotana a las autoridades civiles, SIEMPRE se manejó mal. Y el cabecilla tras estas instrucciones secretas, fue el que hoy día se asombra de los resultados. Cuando (según esa religión) la cabeza Dios en la tierra, el individuo que cada vez que habla Ex-Cathedra dice verdades irrefutables, el que determina cómo se desempeña la institución más sagrada, se comporta y hace comportar a sus obispos con ese nivel de frialdad, inmisericordia, negligencia, e hipocresía, temina siendo imposible de creer que lo que sale por esas canaletas, ya sean de barro o de oro, no sea más que agua putrefacta y pestilente. Por lo pronto, sólo queda recomendar que todo el mundo vea el documental Panorama mencionado en esta columna, para estar conscientes de lo que puede llegar a darse cuando se permite que una religión pase por encima de las instituciones civiles y de las normas legales de un país: salvoconducto para violar impunemente los derechos más fundamentales de los niños inocentes.