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* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

lunes

HISTORIAS DE TUTORÍA 18

¡Hola!
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Mi nombre es Isabel y me permito acudir a esta tutoría como un recurso que al menos me dé alguna pauta, alguna esperanza, no sé... alguna respuesta. El hecho de poder manifestar mi preocupación ya es un paso, y os agradezco de corazón la oportunidad que me ofrecéis. Mi hijo se llama Daniel, tiene 19 años y está pasando por una crisis absolutamente brutal, que arrastra desde hace mucho tiempo y que me temo le marque para siempre. La palabra que define su situación es SOLEDAD. Una soledad cruel e implacable que está haciendo estragos en un chaval joven, buenísimo e inteligente, y con mucho corazón. A pesar de que viva con sus abuelos, sé que hace más de cinco años que no tiene ninguna relación de amistad. No sale con nadie, no tiene amigos ni amigas, y sufre los indecible en la más absoluta soledad. Creo que su incomunicación e introversión le están enrareciendo cada día más. Lleva años acumulando sufrimiento. Sabemos que ha tenido serios problemas; quizá de acoso, quizá de humillaciones, quizá de situaciones que le han generado mucho miedo. Estamos desconcertados. Jamás nos habla de sus problemas. No conseguimos que se abra, que se exprese, que nos cuente que le ha pasado... que nos hable del daño que ha sufrido y que le está provocando esta negativa actitud ante la vida. Probablemente, sus problemas se resolverían con la ayuda de un profesional. Sin embargo, él se niega en rotundo. No tiene ninguna predisposición para hablar con alguien o para acudir a sitio alguno. Es más, no consigo ni tan siquiera que hable conmigo... Su actitud es ponerse a la defensiva, y me hace daño con sus contestaciones y reacciones. Para mí, eso es secundario. Me importa sobre todo que suelte lastre, que se muestre como es, que deje de sufrir tanto y que resuelva sus problemas. Sabemos que esa podría ser una solución... pero, ¿cómo llevar a una persona a un psicólogo sin que ella admita que tiene problemas?¿cómo se le puede indicar de manera indirecta que necesita ayuda ? ¿cómo decirle a mi hijo que me cuente, que me hable, que quiero ayudarle si él ni siquiera admite que los tiene? No sé que hacer y no sé a donde acudir...Tengo claro que Daniel tiene que salir de ahí. Está atrapado e inmerso en su mundo de inseguridades, de miedos, y de traumas sin resolver.... El tema de su sexualidad interfiere directamente en su vida, a pesar de que le damos todas las facilidades del mundo para que salga del armario sin sentirse juzgado o avergonzado. Sin embargo, considero que es una decisión que tiene que salir de él en el momento que decida, si es que alguna vez lo hace. Por supuesto respetaríamos que decidiese obviarlo, aunque creo que le haría muchísimo bien... sobre todo para SER ÉL MISMO. Necesito hablar con alguien que me guíe, que me dé alguna pauta, que me oriente para ayudar a mi hijo. Tengo miedo por él. Tengo miedo que en un momento de desesperación pudiera hacerse daño y se hunda más todavía. Me he permitido escribirles porque supongo saben de qué estoy hablando... de las enormes dificultades a las que se tienen que enfrentar, chicos y chicas como mi hijo, que crecen sin ningún tipo de apoyo. Si me pudieran facilitar algún teléfono de algún profesional, se lo agradecería de todo corazón. Les envío un fuerte abrazo y les doy las gracias anticipadas. Isabel.
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Estimada Isabel:
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Probablemente Daniel necesite la ayuda de un psicoterapeuta que le facilite salir del ostracismo en el que se encuentra. No obstante, y mientras no se den las condiciones que posibiliten este hecho, me parece oportuno recomendarte algunas estrategias que te permitan encarar la situación serenamente. Como primer objetivo, te sugiero que intentes recuperar la relación con tu hijo. No me explicas el motivo por el que no vive con vosotros. Sin embargo, deberíamos entender como deseable que pasara más tiempo con sus padres. Ya sabes, el roce hace el cariño y la distancia el olvido. Máxime, cuando señalas a la incomunicación y a la introversión como fuentes del problema. Como bien conoces, un hogar se construye en el día a día por las personas que lo habitan. Te pediría que tuvieras paciencia, y que evitaras la confrontación directa con tu hijo trayendo a colación temas espinosos y recurrentes que invariablemente os conducirá a un nuevo enfrentamiento. Y sobre todo, no le juzgues. Recuerda que es víctima; víctima del machismo, del patriarcado, del heterosexismo, de la homofobia y de la violencia... víctima de su propia vida, dominada por la soledad, la incomunicación y el miedo; miedo hacia los demás y hacia sí mismo. Parece obvio, pero debemos recordar aquí la importancia del lenguaje no verbal, como elemento fundamental sobre el que construimos nuestra autoestima y seguridad personal. Tan importantes como las palabras, lo son los gestos. Procura ser sutil, pero no desaproveches la oportunidad de hacerle ver el afecto que le tienes a través de un beso, de una sonrisa o de una caricia, sin caer en el paternalismo. Intenta responsabilizarle de tareas concretas, en principio placenteras, de modo que se perciba integrado en un proyecto familiar en el que ÉL es importante. Una familia, que le quiere más allá de los convencionalismos, y que le respeta también por sus silencios. El mejor modo para combatir la homofobia, ya sea externa o internalizada, es la información. Procura documentarte sobre la realidad homo-bi-transexual acudiendo a fuentes solventes. Entre los recursos disponibles, te recomiendo dos excelentes ensayos: “Hasta en las Mejores Familias” de Jesús Generelo y “Homosexualidad y Familia” de Felix López. Te pediría que los estudiaras a fondo, que efectuaras subrayados y notas al margen, que intercalaras entre sus páginas reseñas periodísticas relativas a la conculcación de los derechos fundamentales de homosexuales y transexuales que han tenido la mala fortuna de haber nacido en países donde la vida no vale nada. Incluye del mismo modo, artículos de opinión críticos con la actitud grotesca de determinadas confesiones religiosas, y contra la discriminación homófoba alentada por grupos ultraconservadores, que no desaprovechan una oportunidad para lanzar sus insidias. No dejes “olvidados” estos manuales muy a la vista... pero tampoco los escondas. Estoy seguro que tu hijo realizará algo más que un descubrimiento puntual. Del mismo modo, te animo a “despotricar” cada vez que la televisión presente contenidos tendentes a perpetuar el prejuicio social. Infórmate bien sobre la doble discriminación y falta de visibilidad que sufren las lesbianas y los problemas específicos que atañen a las personas transexuales, y defiende como propios y con ahínco estos planteamientos. De este modo, Daniel percibirá tu discurso como genuino, desprovisto de cualquier artificio interesado; los cambios no pueden ser cosméticos, deben tener una base real imbuida por el conocimiento. Estoy seguro que este hecho tendrá un efecto terapéutico sobre su desarrollo emocional al eliminar la carga de culpabilidad y la necesidad de justificarse en su entorno más cercano: “No hay nada que explicar porque mis padres me ENTIENDEN”, me quieren y desean mi felicidad”. Socializar con iguales, será el siguiente paso... y ahí estaremos nosotros, con el proyecto de tutoría, con la educación no formal y con el grupo de jóvenes. Haz al padre partícipe de tu estrategia y anímale a secundarte en tu objetivo fundamental, siempre con sutileza. Te invito también a compartir tus experiencias con otros padres y madres que están en una situación similar. Las asociaciones glbt más importantes del país mantienen encuentros periódicos con los progenitores de jóvenes homosexuales y transexuales. En Madrid, funcionan dos grupos: AMPGIL y COGAM. Si tu hijo necesitara una ayuda externa, te recomiendo el Programa de Atención a Homosexuales y Transexuales de la CAM. En el ámbito privado tienes a un excelente profesional: José Ignacio Díaz Carvajal, un médico psicoterapeuta residente en Sevilla, que se traslada a Madrid algunos fines de semana por motivos profesionales y para realizar las tareas de divulgación específicas, propias del activismo. Daniel, es desde hoy, y para todos nosotros, un motivo más para seguir apostando por la integración de una minoría social que debe tener una atención específica en el ámbito familiar, social y educativo. Cuenta con nosotros siempre que nos necesites. Recibe un fuerte abrazo. J.