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* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

lunes

HISTORIAS DE TUTORÍA 11

¡Hola!
.
¿Te acuerdas de mí?. Llevo todo el día un poco deprimido porque no he podido dejar de darle vueltas a mi situación. Me he dado cuenta de que no tenía a nadie a quien contárselo hasta que me he acordado de ti. Me siento un poco mal porque parece que sólo te mando mensajes para desahogarme. Lo siento, pero creo que ahora mismo eres la única persona que puedes entenderme. Hoy he pasado el día en Madrid y, claro está, he visto a varias parejas heterosexuales de mi edad. Nunca había reparado en ello pero no sé por qué hoy me ha dado por pensar en el tema. Me he dado cuenta de que para una persona heterosexual es tan normal, tan fácil, tener pareja. No tienen mayor impedimento que la otra persona le corresponda. En cambio, nosotros los gays, al menos los que estamos en el armario, no lo tenemos nada fácil. En mi caso, por el miedo al rechazo tanto de amigos como de familiares. Nadie lo sabe, y eso no me permite tener una relación con otro chico. Es más, mi situación y supongo que la de otros muchos, hace que tal vez conozca de la facultad o del instituto a varios gays pero al estar todos en el armario, negando cuando estamos en público nuestra sexualidad, hace que no lo sepamos. Tal vez ese chico en el que llevo fijándome varios días en la facultad sea gay pero seguramente eso no lo sepa nunca a no ser que uno de los dos dé el primer paso. He llegado a la conclusión de que estoy desperdiciando los mejores años de mi vida. No me refiero a desperdiciarles en el sentido de perder el tiempo, porque estoy estudiando una carrera como tantos otros, pero en lo que se refiere a conocer gente, salir con alguien y tener una relación, creo que mi edad es la mejor y es la que estoy desperdiciando. Y de todo esto tiene la culpa la sociedad en la que vivimos. A veces me gustaría que todos esos homófobos, que son los que nos están haciendo vivir esta situación, tuvieran la misma sensación que tengo yo continuamente. Esa sensación de envidia hacia los heterosexuales porque su vida es mucho más fácil que la nuestra. Me gustaría que echasen de menos continuamente a una persona que les escuche como ningún amigo ni familiar puede hacerlo, sino sólo tu pareja, con la que puedes contar en todo momento. Pero son unas sensaciones tan amargas, tan desagradables que no se las deseo a nadie. Tal vez sea demasiado benévolo, pero creo que es tan horrible esa sensación de no poder compartir con nadie, ni con tus mas íntimos amigos lo que sientes, que no me veo capaz de desearla a nadie. Sólo pido que esta sociedad se dé cuenta de que nosotros no hacemos mal a nadie. Que con esa actitud de rechazo que existe actualmente hacia la minoría gay no ganan nada. Es más, pierden mucho. Y que, de una vez por todas, se den cuenta del sufrimiento que nos están causando, la soledad que muchos de nosotros sufrimos sólo porque ellos nos obligan a mantenernos escondidos para que sigan pensando que en este mundo hay una sola posibilidad: la unión de un hombre y una mujer. No he querido recurrir al insulto pero bien que podía haberlo hecho porque me habría ayudado a desahogarme mucho mejor, pero lo he pensado y me he dado cuenta de que no merece la pena. Que ese es el arma con el que los homófobos se defienden: el insulto. Ese es el arma con el que defienden ese pequeño mundo que ellos ven, esa pequeña parte de la realidad que les gusta, negando la que no les gusta: nuestro hecho diferencial. Gracias por escucharme. Simplemente el hecho de escribir, me ha aliviado. Gracias de verdad.
.
Estimado Fernando:

Haces muy bien en comunicarme cómo te sientes y las circunstancias que te limitan ante los demás.
Creo entender ese sentimiento de abatimiento y soledad que envuelve tu vida porque también yo lo experimenté en mi juventud.
Cuando evoco “los años que viví armarizado” procuro hacerlo con benevolencia. Intento no ser demasiado duro ni conmigo mismo ni con los demás. Al fin y al cabo, todos somos víctimas; unos por acción y otros por omisión.
En yoga nos enseñan que es muy importante tener plena conciencia del momento presente... y yo añadiría, que es del mismo modo importante trazar siempre un pensamiento positivo, aún cuando las circunstancias sean desfavorables.
Creo que el mejor modo de resolver un problema es afrontándolo. Para poner solución a esa ecuación, es muy importante reconocer las incógnitas, estudiarlas a fondo, y colocarlas de un modo ordenado en nuestra vida. Has señalado dos: soledad y amor. Ahí es nada.
Socializar con iguales te permitirá verbalizar tu mundo interior de la misma forma que hoy haces conmigo. El sentir que tus angustias y temores forman parte de un universo colectivo, te ayudará a entender también a otros chicos que están en una situación similar. La amistad que de este hecho resulte, mejorará tu autoestima y sentirás “que no estás perdiendo los mejores años de tu vida” en nimiedades. La militancia requiere un esfuerzo añadido pero te recompensa con creces.
La amistad es una forma de amor que se da sin esperar nada a cambio. Ya lo dice el refrán: “hará por ti la amistad, lo que la sangre no hará”.
En este punto, decirte que me siento un privilegiado por la confianza que me muestras en tu carta. Me gustaría que nos tuviéramos absoluta confianza para que en un futuro no muy lejano, fueramos buenos amigos. En este sentido decirte, que concibo mi trabajo en la tutoría como una extensión del activismo y de mi propia vida.
Me siento muy identificado con tus inteligentes reflexiones. Sin embargo, me parece excesivo demonizar a las parejas heterosexuales porque tengan mayores facilidades que nosotros para expresar sus afectos.
Creo que en la medida en que adquieras conciencia de activista, en esa misma medida posibilitarás que en tu entorno se derrumben, como en un castillo de naipes, los prejuicios y temores que anquilosan en este momento tu existencia.
Afortunadamente, hoy las leyes nos otorgan igualdad de derechos. La igualdad real, la conseguiremos cuando homosexuales y transexuales, seamos capaces de visibilizar nuestra afectividad en la calle, sin tapujos y sin miedos. Esta semana tenemos una magnífica oportunidad de hacerles sentir nuestra fuerza en el Europride 2007. La lucha contra la homofobia y el sexismo, debe posibilitar que algún día la ciudadanía en su conjunto, deplore estas lacras sociales. Y para lograr este fin, debemos tomar partido influyendo positivamente en nuestro entorno más cercano para que por efecto de bola de nieve nuestro esfuerzo se multiplique y evite tanta violencia y sufrimiento gratuitos.
Gracias por ser mismo. Nos vemos en el Orgullo.
Recibe un fuerte abrazo. J.